UNA BOTELLA LANZADA AL MAR
Días pasados alguien me dijo con algo de enojo para que perdía el tiempo escribiendo artículos si al final de cuentas, no sirven de nada. Ellos siguen haciendo lo que quieren y los problemas continúan multiplicándose.
Parece que estos cuestionamientos son contagiosos, ya que a un bloguero español le dijeron lo mismo y el contestó "escribo para no gritar por las calles".
Es que el pensamiento no se pueden encerrar en cárceles, las opiniones no se pueden enmudecer, las palabras no la podemos dejar escondidas en las habitaciones del silencio y del miedo.
Sabemos que nuestras palabras son como botellas con mensajes lanzadas al mar y recogidas por navegantes virtuales que desde lugares que no conocemos abren la botella desde una bitácora y encienden ante sus ojos los centellantes renglones que desglosa una reflexión.
Si bien parece que algunos prefieren vivir tapando la realidad y guardando silencio.
No intentan gritar, ni rebelarse. Aceptan que el mensaje que recibimos esté tergiversado, y que todo se encamine olvidados del sentido común. Tal vez sea por miedo, o tal vez porque esclavizado tras el clientelismo mendigante mantienen la boca cerrada y la mirada esmerilada. Presentando una posición molesta frente a aquellos que cuestionamos lo que pasa y no aceptamos tanta corrupción e impunidad, tanta mentira desbocada.
A pesar que mirar para otro lado y seguir parpadeando tras los ventanales oscurecidos que reflejan la mugre de nuestro presente, ya es parte del paisaje cotidiano. Nos seguimos empantanando, hundiéndonos en las arenas movedizas de nefastos artilugios
Estamos desbordados de engaños. La política usa mecanismos sucios y arma una trama que comprende el delito organizado burocráticamente. Negociados estructurados con la ayuda de los organismos públicos que evitan los controles obligados, en beneficio de amigos y favorecedores que terminan luego protegidos por la impunidad.
Si se pidiera a cada funcionario una declaración jurada de honestidad, habría un gran problema para cada uno de ellos, ya que no sabrían que declarar
Los casos de corrupción recordados y tantos olvidados , como de Jaime, Schoklender y Sueños Compartidos, Skanska, IBM-Banco Nación y ahora Ciccone determinan un circulo vicioso de perfecta ingeniería donde se cruzan todos tratando de esconder pruebas, desviar información o dejar tras una nebulosa de posibilidades y supuestos, que mantiene todo colgado en un tendedero de impunidades, en perfecto orden para ser premiados con la prescripción de la causa o el sobreseimiento.
Vivir en un Estado que no ve con malos ojos la corrupción y que tampoco hace nada por cambiar eso, va camino a ser destruída internamente, quebradose institucionalmente.
Sin que nos diéramos cuenta, han construído barreras mentales alrededor de un relato finamente bien fundamentado y editado a su antojo, que fue aceptado por todos con aplausos, pero que a la larga se está tornando peligroso para todos.
No se porque ha pasado esto, quizás porque nos gusta seguir mirando desde cristales manchados de mugre.
Se ha naturalizado lo malo, al punto tal que hay una aceptación generalizada que todo esto es normal. Y que hay que callarse, mirar para otro lado y seguir divirtiéndonos con el circo. Y lo anormal es ser honesto, lo anormal es ser justo, lo anormal es hablar, quejarse, opinar y denunciar.
Vivimos en una sociedad invertebrada de valores y principios, donde se pretende preservar con esmero la marginalidad de criterios que se ha adueñado de toda nuestra integridad.
Si bien nuestra crisis tiene otra estructura y es de carácter social, que se ha transferido a lo político. Pero es entendible. Los políticos surgen del núcleo de la sociedad. Y nuestra sociedad tiene una carencia de orientación. No sabemos hacia donde queremos ir y en que clase de sociedad queremos vivir. Hemos perdido el rumbo como así también qué valores usar para retomarlo.
Las causas, efectos y reacción ante esta crisis, no deja espacio para sondear desde el corazón mismo del poder como abarajar una solución, quizás porque ya todo es parte del paisaje ennegrecido del presente.
A lo largo del tiempo y de las circunstancias las sociedades sufren mutaciones donde reunen lo antiguo con lo moderno en ese largo proceso de transformaciones. Y siempre los cambios van en la búsqueda de un propósito de mejorarla. Aunque nosotros en este aspecto estamos retrocediendo. Estamos cayendo en un progresivo estado caótico dejando que las fuerzas destructoras sigan diseccionando las células de nuestra sociedad, hasta transitar cabizbajo en la decadencia en la que estamos inmersos. Quizás con la reforma al Código Civil terminen por destruir lo más importante que tiene un ser humano que es la familia. Porque las modificaciones traerá aparejado la formación de un concepto distinto al que teníamos de matrimonio y de familia.
Asimismo el crecimiento de la violencia, la inmoralidad política, la inseguridad, la impunidad, y el descontrol reflejan que conducimos nuestros pasos hacia un futuro imprevisible.
Nos han vendido que todo es parte de un modelo que aún falta por ser profundizado. Por eso buscan la re-reelección.
Pero la pregunta es ¿cual modelo? ¿Este modelo popular y nacional que ya resulta imposible de sostener? ¿El de sumar más poder? ¿El de aumentar la desocupación? ¿El del crecimiento de la pobreza? ¿Para que haya mas pacodebilitamiento de las instituciones?
¿El modelo de intervenir y expropiar empresas privadas por necesidad y urgencia sin orden judicial, pasando por arriba de la propia Constitución?
Ella dijo "Amo construir, debo ser la reencarnación de un gran arquitecto egipcio" Y debe ser verdad, ha construído un gran patrimonio.
Perpetuar a Cristina a través de una reforma constitucional es ponerse de espalda a una realidad que empieza a ocasionar urticaria a la razón.
Carecen de las condiciones éticas y morales para sentirse en condiciones de levantar la antorcha de un tercer mandato.
Transitan el segundo sobre un camino lleno de baches, donde tropiezan a cada rato con su misma ineficiencia para resolver los problemas que gravitan sobre ellos pero que repercuten sobre nosotros.
Publicado en www.chacomundo.blogspot.com
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