miércoles, 14 de marzo de 2018

La lucha contra la pobreza: Censo sanitario.Por el Dr. Juan José Guaresti (nieto)

La lucha contra la pobreza: Censo sanitarioSi se mira desapasionadamente la vida argentina, o sea, sin echar culpas a unos y a otros, el hecho es que cerca de la tercera parte de sus habitantes, sea, estadísticamente pobre, resulta inadmisible e incomprensible, sobre todo, si tenemos en cuenta que la Argentina cuenta con una geografía de formidable riqueza que es ocupada, comparativamente, por pocos habitantes.
La estadística no dice cuál es la razón de esa pobreza, de manera que de poco vale saber tal cosa si se ignora el mal que la origina. Como esto es esencial vamos a asumir como una hipótesis posible que una buena parte de esos pobres son tal cosa por su mala salud. Si pudiéramos hacer un censo sanitario de toda la población argentina no hay duda que le daríamos a aquella estadística una cuota de realismo mayor que decir la simpleza que son pobres porque sus ingresos son escasos. Si estos últimos tienen origen en deficiencias sanitarias como en muchos casos ha de ser así, podríamos enfrentar la pobreza combatiendo la mala salud con la farmacopea que está en nuestro poder utilizar, muchas veces con escaso costo. Desde el punto de vista económico, invertir en saber más sobre el estado real de la salud de nuestra población parece una inversión sumamente rentable. Es por lo menos más beneficioso para el indigente -y mucho más humano-que se le indique lo que le falta y hasta proporcionarle el tratamiento adecuado, que repartir dinero a voleo como si no fuera mucho más importante usar ese dinero científicamente en curar a quién se le da ese subsidio. Una persona sana tiene-siempre-más ingresos que una de salud precaria. Posiblemente el lector piense que una investigación de esta índole puede exigir fondos cuantiosos y que no existen. Sin hacer número alguno, podemos imaginar que puede inventarse un método para que obligatoriamente se establezca la forma de saber en lo esencial el estado de salud de la población y poder informarle a tiempo a quién fuere, que es lo que le ocurre. El autor ha tenido la suerte de tratar con muchos médicos de prestigio porque son socios de un club que frecuenta y todos le dijeron que normalmente es mucho más barato prevenir que curar. No cabe duda que vacunar contra la poliomielitis es mucho más económico que lo que cuesta hacerse cargo de un hijo enfermo de ese mal. En el terreno de los sentimientos, nadie quiere legarles a sus hijos los padecimientos vinculados a aquella enfermedad y a otras que si se las enfrenta a tiempo, pueden curarse. Un programa de esta índole, -saber a grandes rasgos el estado de salud de toda la población- no necesita ni puede iniciárselo de un día para el otro. Pero aunque sea en pequeña escala puede comenzárselo ahora sobre la base de los ahorros que se consigan prescindiendo de los sueldos de los empleados públicos que cobran y no concurren a su lugar de trabajo ni nada hace. Como dijo el General Manuel Savio,”lo importante es no demorar más”. Cuando el censo sanitario comience a funcionar y se adviertan los errores que puedan cometerse y las ventajas que se obtengan, esos errores se van a enmendar y van a aparecer más fondos, más participantes, más entusiasmo, los actores adquirirán más confianza en lo que hacen y los tímidos pasos iniciales se transformaran en un plan exitoso. Van a aparecer brillantes ideas sobre el tema que aceleraran su desenvolvimiento. La guerra contra la pobreza puede empezar ahora mismo…y, de esta manera nos ahorraremos discursos.
Obviamente la pobreza tiene también otras causas, pero suprimir enfermedades, sería una forma eficiente de reducir la dimensión del problema. El país requiere para progresar brazos fuertes y mentes despiertas y no consumidores que no aportan nada a la comunidad en general y a sus familias en particular, pero si además su pobreza se origina en enfermedades que podemos curar o, mejor, prevenir, estamos alentando la inflación existente porque malgastamos recursos sin obtener algo en cambio.
ENVIADO POR SU AUTOR

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