domingo, 10 de diciembre de 2017

Reforma laboral y cuarta revolución industrial

Las nuevas tecnologías están provocando profundas transformaciones en los procesos productivos. Una de las principales consecuencias es la masiva destrucción de empleos tradicionales y la generación de nuevos puestos de trabajo. La discusión por la reforma laboral debería estar menos centrada en el pasado y más en los desafíos futuros que plantean estos nuevos escenarios. 
A lo largo de su historia, la humanidad ha experimentado profundos cambios en la organización de la producción. En la última parte del siglo XVIII, la utilización de la energía de vapor y la mecanización produjeron la primera revolución industrial. Hacia finales del siglo XIX, la producción en masa basada en la electricidad y la división del trabajo generaron la segunda revolución industrial. En la segunda mitad del siglo XX, la electrónica y las tecnologías de la información generaron la tercera revolución industrial. Hoy se transita la cuarta revolución empujada por la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial.  
En todos los casos se produjeron disrupciones con muchos empleos que desaparecieron y otros nuevos que se generaron con características diferentes. La particularidad de la situación actual y que se proyecta para los próximos años es la mayor velocidad con la que se propagan los cambios por el contexto de mayor globalización.
¿Están preparadas las instituciones laborales para estos desafíos? Según el Índice de Rigidez en el Empleo del Doing Business del Banco Mundial, la Argentina tiene un puntaje de 21 entre 0 y 100 donde a mayor valor implica mayor rigidez. Entre los países avanzados este mismo índice arroja las siguientes medidas de rigidez:
En Dinamarca es de 7 puntos sobre 100.
En Canadá es de 4 sobre 100.
En Australia es de 0 siendo el país de mayor fluidez en sus regulaciones laborales.
Estos datos muestran que países avanzados, con probada preocupación por la protección de los trabajadores y las buenas condiciones de trabajo, tienen reglas laborales que imprimen mucha más fluidez al empleo que la legislación argentina. En el Cono Sur, este mismo índice para Chile y Uruguay arroja un valor de 18 sobre 100 para ambos. Entre los países avanzados con instituciones laborales más rígidas aparecen Alemania y Francia con puntajes de 42 y 52, respectivamente. Por esta alta rigidez se proyecta que en estos países las nuevas tecnologías se aplicarán con mayor velocidad y profundidad generando más rápida destrucción de empleos tradicionales.
Como ocurrió con las anteriores, la cuarta revolución industrial tampoco implicará el fin del empleo.Esto es así porque en paralelo con la destrucción de determinadas tipologías de ocupaciones, la robotización, la digitalización y la inteligencia artificial producen un enorme aumento de la productividad, con ello, crecimiento de los ingresos y, asociado, una masiva generación de nuevos empleos. Los robots y las computadoras pueden hacer una gran cantidad de actividades que hasta ahora venían haciendo los humanos. Pero en paralelo se generarán nuevas demandas en actividades que necesitan exclusivamente la intervención humana. Estos son los empleos que requieren sensibilidad, calidez, empatía, humor, sociabilización, liderazgo y, obviamente, capacidades tecnológicas.
La discusión sobre la reforma laboral debería tomar como eje los desafíos que plantea este cambio tecnológico disruptivo. Enumerar cuántos “derechos laborales” se pierden respecto a la legislación vigente es inconducente ya que más temprano que tarde las nuevas tecnologías los van a aniquilar sin miramientos. Por el contrario, la vía más efectiva para promover protección y mejor calidad de vida es canalizar energías en modernizar las instituciones laborales a fin de que el tránsito de los trabajadores hacia los nuevos empleos sea más fluido y menos traumático. Hay que innovar en las figuras legales para facilitar el trabajo bajo los nuevos entornos tecnológicos, desburocratizar y establecer mecanismos que no traben la salida de los trabajadores de los empleos en extinción sino que los protejan en la transición y los apoyen en la búsqueda de los nuevos empleos.
Pretender frenar los efectos de las nuevas tecnologías aferrándose a una legislación laboral vetusta es una salida cómoda desde lo político, pero socialmente dañina. Frente a la inevitable destrucción de muchos empleos tradicionales por las nuevas tecnologías, la reforma laboral es la oportunidad para hacer menos traumático este proceso y más rápida la generación de nuevas oportunidades. 
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El Concepto de Persona e Individuo en el Pensamiento Liberal: Algunas Implicancias para la Política Económica. Por el Dr. Alejandro A. Chafuen

Los invito a leer el ensayo sobre el Concepto de Persona e Individuo en el mundo liberal escrito por el Dr Alejandro Antonio Chafuen, Presidente de Atlas Network.


https://www.academia.edu/35393831/El_Concepto_de_Persona_e_Individuo_en_el_Pensamiento_Liberal_Algunas_Implicancias_para_la_Pol%C3%ADtica_Econ%C3%B3mica?auto=download

UN COMENTARIO AL DISCURSO DE BENEDICTO XVI SOBRE EL VATICANO II (de un libro mío de próxima aparición). Por el Dr Gabriel Zanotti

Resultado de imagen para gabriel zanottia) El discurso del 22-5-2005
a. 1. El discurso en sí mismo.
Benedicto XVI fue el pontífice de mayor importancia en toda la historia que estamos interpretando y reseñando. Habiendo sido perito del Vaticano II habiendo influído èl mismo en varios documentos, entre ellos Gauduim et spes, era el candidato ideal para poner orden en estos temas, y lo hizo. Porque sobre las denuncias al Vaticano II como contrario a la Iglesia pre-conciliar, había un peculiar silencio, que sólo fue cortado por Benedicto XVI. Y no fue casualidad. Era un eximio teólogo, uno de los mejores del s. XX, de orientación agustinista, y con un claro convencimiento de la recta relación entre razón y fe como clave de la re-orientación del Catolicismo a principios del s. XXI. Y lo hizo.
Su discurso del 22 de Diciembre del 2005, a la Curia, encara directamente el problema del Vaticano II y su supuesta dicotomía entre reforma “o” continuidad. Ese discurso conforma el trípode programático de su pontificado. Lo segundo es su discurso en Ratisbona y lo tercero es su conjunto de tres encíclicas, cada una dedicada a las tres virtudes teologales: la Caridad (Deus est caritas) la esperanza (Spes salvi) y la Fe (Lumen fidei, esta última firmada por Francisco).
El discurso no tiene un título oficial, pero se lo puede calificar como el discurso de la “reforma y continuidad” del Vaticano II. Es la posición superadora de la dicotomía de un Vaticano II como enfrentado totalmente al Magisterio anterior. O sea, el Vaticano II ha reformado en lo contingente y ha sido una continuidad en lo esencial.
Benedicto XVI va directamente al punto: “…el Concilio debía determinar de modo nuevo la relación entre la Iglesia y la edad moderna”[1].
Y, resumiendo de manera magnífica todo lo que hemos visto sobre Modernidad, Iluminismo y el magisterio del s. XIX, sigue:
“…Esta relación tuvo un inicio muy problemático con el proceso a Galileo. Luego se rompió totalmente cuando Kant definió la "religión dentro de la razón pura" y cuando, en la fase radical de la revolución francesa, se difundió una imagen del Estado y del hombre que prácticamente no quería conceder espacio alguno a la Iglesia y a la fe. El enfrentamiento de la fe de la Iglesia con un liberalismo radical y también con unas ciencias naturales que pretendían abarcar con sus conocimientos toda la realidad hasta sus confines, proponiéndose tercamente hacer superflua la "hipótesis Dios", había provocado en el siglo XIX, bajo Pío IX, por parte de la Iglesia, ásperas y radicales condenas de ese espíritu de la edad moderna. Así pues, aparentemente no había ningún ámbito abierto a un entendimiento positivo y fructuoso, y también eran drásticos los rechazos por parte de los que se sentían representantes de la edad moderna” (las itálicas son nuestras).
Pero entonces comienza a distinguir entre Iluminismo y Modernidad: “…Sin embargo, mientras tanto, incluso la edad moderna había evolucionado”. Y reseña dos cuestiones que tienen todo que ver con la sana laicidad de los EEUU, con una ciencia que no se ve como enemiga de la Fe, y con la reconstrucción europera de la post-guerra, animada por esa laicidad cristiana:
“…La gente se daba cuenta[2] de que la revolución americana había ofrecido un modelo de Estado moderno diverso del que fomentaban las tendencias radicales surgidas en la segunda fase de la revolución francesa. Las ciencias naturales comenzaban a reflexionar, cada vez más claramente, sobre su propio límite[3], impuesto por su mismo método que, aunque realizaba cosas grandiosas, no era capaz de comprender la totalidad de la realidad. Así, ambas partes comenzaron a abrirse progresivamente la una a la otra. En el período entre las dos guerras mundiales, y más aún después de la segunda guerra mundial, hombres de Estado católicos habían demostrado que puede existir un Estado moderno laico, que no es neutro con respecto a los valores, sino que vive tomando de las grandes fuentes éticas abiertas por el cristianismo”. (Las negritas son nuestras).
Más claro y más coherente con todo lo que hemos expresado, imposible.
Por ende, sigue BXVI, esto implicaba que en la década del 60 la Iglesia debía afrontar tres grandes preguntas[4]:
- “…Ante todo, era necesario definir de modo nuevo la relación entre la fe y las ciencias modernas”;
- “…En segundo lugar, había que definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y el Estado moderno”;
- “…En tercer lugar, con eso estaba relacionado de modo más general el problema de la tolerancia religiosa”[5]
El Vaticano II fue, por ende, una respuesta a estas preguntas; una respuesta que NO contradecía al magisterio anterior en lo esencial de la Fe pero que reformaba dentro de lo que NO la contradijera.
Esto surge del siguiente párrafo: “…Todos estos temas tienen un gran alcance —eran los grandes temas de la segunda parte del Concilio— y no nos es posible reflexionar más ampliamente sobre ellos en este contexto. Es claro que en todos estos sectores, que en su conjunto forman un único problema,podría emerger una cierta forma de discontinuidad y que, en cierto sentido, de hecho se había manifestado una discontinuidad, en la cual, sin embargo, hechas las debidas distinciones entre las situaciones históricas concretas y sus exigencias, resultaba que no se había abandonado la continuidad en los principios; este hecho fácilmente escapa a la primera percepción” (las itálicas son nuestras). O sea, se reconoce que hay cierta discontinuidad, pero “…hechas las debidas distinciones entre las situaciones históricas concretas y sus exigencias”, el resultado es que NO se abandona la continuidad con los principios esenciales e irrenunciables de la Fe incluso a nivel social.
Y entonces BXVI pasa a explicar cómo.
Ante todo aclara el principio hermenéutico fundamental: “…en este conjunto de continuidad y discontinuidad en diferentes niveles consiste la naturaleza de la verdadera reforma”.
¿Qué son las “cosas contingentes”? Justamente las aplicaciones históricas de principios que “en sí mismos” son universales.
Veamos: “…En este proceso de novedad en la continuidad debíamos aprender a captar más concretamente que antes que las decisiones de la Iglesia relativas a cosas contingentes —por ejemplo, ciertas formas concretas de liberalismo o de interpretación liberal de la Biblia—necesariamente debían ser contingentes también ellas, precisamente porque se referían a una realidad determinada en sí misma mudable. Era necesario aprender a reconocer que, en esas decisiones, sólo los principios expresan el aspecto duradero, permaneciendo en el fondo y motivando la decisión desde dentro. 
En cambio, no son igualmente permanentes las formas concretas, que dependen de la situación histórica y, por tanto, pueden sufrir cambios. Así,las decisiones de fondo pueden seguir siendo válidas, mientras que las formas de su aplicación a contextos nuevos pueden cambiar”. Muy interesante es que BXVI no se refiere sólo a los principios más universales sino a las decisiones, que están motivadas desde un fondo NO contingente, pero a la vez, en su aplicación a la circunstancia tienen su margen de contingencia.
Ya hemos visto que da un ejemplo que a efectos de este libro es esencial: el juicio del magisterio sobre “ciertas formas concretas de liberalismo”. Pero luego BXVI dedica un largo párrafo al ejemplo más significatuivo e importante de todo esto: la libertad religiosa. Veámoslo in totum. No tiene desperdicio.
“…Por ejemplo, si la libertad de religión se considera como expresión de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y, por consiguiente, se transforma en canonización del relativismo, entonces pasa impropiamente de necesidad social e histórica al nivel metafísico, y así se la priva de su verdadero sentido, con la consecuencia de que no la puede aceptar quien cree que el hombre es capaz de conocer la verdad de Dios y está vinculado a ese conocimiento basándose en la dignidad interior de la verdad. 
Por el contrario, algo totalmente diferente es considerar la libertad de religión como una necesidad que deriva de la convivencia humana, más aún, como una consecuencia intrínseca de la verdad que no se puede imponer desde fuera, sino que el hombre la debe hacer suya sólo mediante un proceso de convicción. 
El concilio Vaticano II, reconociendo y haciendo suyo, con el decreto sobre la libertad religiosa, un principio esencial del Estado moderno, recogió de nuevo el patrimonio más profundo de la Iglesia. Esta puede ser consciente de que con ello se encuentra en plena sintonía con la enseñanza de Jesús mismo (cf. Mt 22, 21), así como con la Iglesia de los mártires, con los mártires de todos los tiempos.” (las itálicas y las negritas son nuestras).
Esto es, si la libertad religiosa es indiferentismo, entonces es inaceptable siempre; si es consecuencia, en cambio, de la libertad del acto de fe, entonces el Vaticano II (aquí está lo audaz de BXVI) “recogió de nuevo el patrimonio más profundo de la Iglesia”. Y es interesante que diga “haciendo suyo un principio esencial del estado moderno”, porque esa modernidad se dio, por un lado, históricamente desde fuera de la Iglesia; pero por el otro, era un principio intrínseco del Judeo-cristianismo por el cual lucharon desde dentro los liberales católicos del s. XIX.
Pero entonces BXVI está diciendo que hay una tradición fundante, verdadera, más allá de la así llamada tradición por quienes sólo quieren condenar a todo el Vaticano II en nombre del Syllabus. Esa tradición es la de la Iglesia antigua:
“…La Iglesia antigua, con naturalidad, oraba por los emperadores y por los responsables políticos, considerando esto como un deber suyo (cf. 1 Tm 2, 2); pero, en cambio, a la vez que oraba por los emperadores, se negaba a adorarlos, y así rechazaba claramente la religión del Estado. Los mártires de la Iglesia primitiva murieron por su fe en el Dios que se había revelado en Jesucristo, y precisamente así murieron también por la libertad de conciencia y por la libertad de profesar la propia fe, una profesión que ningún Estado puede imponer, sino que sólo puede hacerse propia con la gracia de Dios, en libertad de conciencia” (las itálicas son nuestras).
a.2. La enseñanza de todo esto en relación a lo opinable.
Pero alguien podría decir que no, que esto no aclara las cosas. ¿Cuál es, finalmente, el elemento “contingente” que el Magisterio pre-conciliar había afirmado y que por ende se puede reformar sin contradicción con la Fe?
Varias veces hemos dicho[6] –y volveremos a ello después- que hay elementos esencialmente opinables en relación a la Fe en los temas sociales. Esos elementos son, a) la aplicación prudencial de principios universales a la circunstancia histórica concreta, b) el estado de las ciencias sociales en determinado momento histórico; c) la evaluación de determinado momento histórico a la luz de las teorías anteriores.
Pues bien: estas distinciones están lejos de estar claras en los textos del Magisterio, y ello ha producido no sólo la devaluación de la autoridad del Magisterio pontificio[7], sino innumerables problemas de conciencia y divisiones dentro de los católicos que se podrían haber evitado.
Es por esto que en su momento puse cuidado en incorporar la categoría de “acompañamiento” magisterial a ciertas cuestiones temporales, para que ciertos tradicionalistas fueran justamente tratados en su libertad de opinión intra-eclesial con respecto a sistemas no democráticos de gobierno y-o no constitucionales o republicanos.
Ojalá alguno de ellos, alguna vez, hubiera hecho o hiciera lo mismo con nosotros[8].
Muchos han diferido con este diagnóstico, no porque no lo compartan, sino porque aún reconociendo el problema lo guardan en el cajoncito de “de esto no se habla”.
Pero hay que hablar, porque en este tema de la libertad religiosa, y en todo el problema del magisterio pre y post-conciliar sobre relaciones entre Iglesia y estado, tenemos un trágico ejemplo –que ya ha implicado un cisma- de lo que ha significado en el Magisterio la mezcla, sin distinguir, de lo esencial con lo prudencial.
El magisterio del s. XIX tenía todo el derecho, en materia no opinable, a rechazar al Iluminismo y a los regímenes napoleónicos y parecidos. De igual modo que el Magisterio del s. XX tenía y tuvo todo el derecho, en materia no opinable, de rechazar a los totalistarismos del s. XX.
Pero ello es máximamente tema no opinable: porque forma parte de la función negativa de la Fe: advertir de lo que va en contra de la Fe.
Las afirmaciones positivas, en cambio –igual que en filosofía- entran en un grado mayor de opinabilidad.
Si el Magisterio del s. XIX rechazó al iluminismo napoleónico, y bien hecho, las opciones “afirmativas” sobre las formas de gobierno y el régimen político eran, en cambio, más opinables.
¿Y no era lo que había establecido claramente León XIII?
Si, al afirmar la libertad de opción del católico sobre las tres formas clásicas de gobierno. 
Pero los reinos pontificios se hallaban, sin embargo, en un régimen político que fue heredado de Constantino, luego del Sacro Imperio, y luego de las monarquías absolutas europeas. Ese régimen consistía en la unión jurídica entre ciudadanía, como pertenencia al régimen, y religión profesada[9].
Los estados pontificios podían “tolerar” perfectamente, en nombre de la libertad del acto de Fe, que un visitante extranjero profesara privadamente su culto. Pero no podía ser ciudadano si no se bautizaba y obviamente no podía predicar libremente su Fe.
O sea, ser ciudadano y ser bautizado era lo mismo.
La pregunta clave es: ¿es ello un dogma de Fe, o, si no, un principio esencial de la ética social católica, de derecho natural primario, que deba ser afirmado con la certeza que la Veritatis splendor atribuye a los principios morales negativos, que no admiten excepción, en contra de una moral de situación[10]?
Obviamente, no. ¿De dónde podríamos inferir que esa herencia del Imperio Romano es esencial a la Fe Catòlica?
Pero tampoco es un dogma de fe, ni tampoco un principio esencial de derecho natural secundario, la democracia constitucional, en cuyo contexto, el derecho de libertad religiosa, como el Vaticano II lo define, encaja perfectamente.
En realidad, el principio fundamental, esencial, atemporal, es la libertad del acto de Fe. Esa libertad se convierte en el derecho a la libertad del acto de Fe y, en ese sentido, en un derecho a la libertad religiosa definido de manera atemporal.
Pero apenas entran las circunstancias históricas, la aplicación de ese princpio es analógica y entra en el ámbito de lo opinable[11].
En realidad, podríamos decir que la libertad del acto de Fe es la tesis, mientras que sus diversas aplicaciones histórias son en hipótesis y opinables.
En ese sentido, tan opinable era la fórmula de los estados pontificios como los sistemas democrático-constitionales actuales donde se corta con la igualdad entre bautismo y ciudadanía.
Lo que Gregorio XVI y Pío IX hicieron, sin darse cuenta, es imponer el régimen político de los estados pontificios como cuasi-dogma. Lo que deberían haber hecho era dejar a los laicos de los estados pontificios que propusieran las reformas que consideraran necesarias y NO condenar sin nombrarlos a los liberales católicos del s. XIX. Eso es pedirles mucho a su circunstancia personal e histórica, pero es una enseñanza para los debates sociales actuales donde laicos y jerarquía se hallan inmersos, y que retrospectivamente, quedarán igual.
Lo que siempre es inmoral es imponer la Fe por la fuerza. La praxis de la Iglesia nunca fue fiel a la libertad del acto de Fe, cuestión por la cual ha habido un pedido de perdón por parte de Juan Pablo II[12].
La Dignitatis humane, al afirmar el derecho a la libertad religiosa que toda persona tiene por su dignidad –y NO por la dignidad de ser bautizado, sino por estar creado a imagen y semejanza de Dios- corta con la necesidad dogmática de formas de régimen político donde bautismo sea igual a ciudadanía, pero al mismo tiempo se podría inferir que tampoco excluye una confesionalidad formal fuerte, dado que habla de “los límites debidos dentro de las circunstancias de lugares y tiempos”. Una mejor aclaración de esta cuestión, y no sólo la voluntarista afirmación de la no contradicción con el magisterio anterior, hubiera ayudado enormemente[13]
Si no fuera por todo esto, la aclaración de Benedicto XVI, sobre lo contingente y lo esencial en temas de Iglesia y estado y en temas de libertad religiosa no tendría sentido. Porque NO está en debate ni la libertad del acto de Fe NI la necesaria confesionalidad, ya formal, ya sustancial, del gobierno temporal, sino la relación necesaria entre bautismo y ciudadanía como cuasi-dogma, y el derecho a practicar libremente las exigencias de la conciencia en materia religiosa SIN la coacción del gobierno. Ello es “en sí” compatible (aunque muy difícil) con un régimen de cristiandad medieval que tolerara la libertad del acto de fe de los “extranjeros”, cosa que hubiera evolucionado hacia formas de gobierno más adaptables a repúblicas de inspiración cristiana donde los no cristianos hubieran comenzado a ser reconocidos como ciudadanos. Ese hubiera sido tal vez el universo paralelo que pedían Lacordaire y Montalembert y de lo cual parecía estar convencido el primer Pío IX. La libertad religiosa ya había fermendado en la Segunda Escolástica y, con una visión más amplia, hubiera salido del seno mismo de transformaciones intrínsecas de los estados pontificios. Por lo demás, es interesante que la transformación evolutiva del antiguo régimen al mundo moderno coincida con la mayor concierncia del derecho a la libertad religiosa, que no de casualidad los escolásticos españoles comenzaron a reclamar a su propia corona, y es muy interesante que la evolución del mercado conincidiera con esta mayor toma de conciencia de la libertad religiosa[14].
Sobre la base de lo anterior, se podría invitar a los actuales partidarios de Lefevbre a considerar al derecho a la libertad religiosa como el derecho a la libertad del acto de fe, en tesis, y que tanto la necesaria relación entre bautismo y ciudadaníacomo la necesaria relación entre democracia constitucional y la libertad del acto de Fe son ambas circunstancias históricas opinables que NO pueden ser presentadas como cuasi-dogmáticas. Y que corresponde a los laicos, y no a los pontífices, debatir libremente la conveniencia de una u otra cosa según las circunstancias históricas, como así también la extensión y límites de lo “público” en la libertad del acto de Fe. En este universo paralelo, ni la Mirari vos ni la Quanta curahubieran sido necesarias en sus propuestas positivas ni tampoco una Dignitatis humanae que dejara sin aclarar –más allá de una proposición voluntarista[15]- su no contradicciçon con el magisterio anterior.
Coherentemente con lo anterior, yo, en mi estado laical, opino que la relación entre Fe y autoridad temporal que ha atravesado durante casi 17 siglos a los católicos ha sido y será siempre una peligrosa tentación. El que mejor lo ha expresado, de modo conmovedor, es el Cardenal Ratzinger: “…“Celso [el gran enemigo de los cristianos en el siglo III] se burlaba de la pretendida salvación de los cristianos preguntándoles qué es lo que había logrado Cristo. El mismo contestaba que no había logrado nada, porque todo en el mundo seguía igual que antes. Si Cristo hubiera pretendido una verdadera liberación, habría tenido que fundar un Estado, habría tenido que realizar políticamente esa libertad. Esta objeción tenía suma incidencia en un tiempo en que el Imperio romano –gobernado por emperadores cada vez más despóticos– iba aumentando continuamente su poder opresivo. Fue Orígenes el que mejor expresó la respuesta de los cristianos a esta objeción. El se preguntaba qué habría sucedido realmente si Cristo hubiera fundado un Estado.Pues bien: este Estado habría tenido que aceptar sus límites, y entonces sus ventajas habrían alcanzado solamente a unos pocos; o habría tenido que intentar extenderse y habría tenido que recurrir a la violencia, y de este modo se habría hecho semejante a los otros Estados. Por otra parte, sus límites podían ser amenazados por enemigos envidiosos, y de nuevo habría tenido que recurrir a la violencia. Un Estado sería una solución para pocos, y una solución problemática. No, un Salvador tenía que hacer algo totalmente distinto. Tenía que fundar una sociedad que pudiese perdurar para siempre; tenía que establecer una forma de convivencia, un espacio de verdad y de libertad que no estuviese vinculado a ningún ordenamiento estatal determinado, pero que pudiera realizarse en cualquiera de ellos. En una palabra: tenía que fundar una Iglesia, y eso es precisamente lo que hizo…”[16]
Todo esto es una enseñanza, y una enseñanza grave y dolorosa, sobre el costo de NO respetar el ámbito de lo opinable. Esto sigue sucediendo en otros temas. Volveremos más tarde a esta cuestión.
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Referencias
[2] La verdad, no sabemos qué gente. EL, Benedicto XVI, sí se dio cuenta.
[3] Evidentemente Benedicto XVI está al tanto de los debates epistemológicos del s. XX posteriores al neopositivismo.
[4] Qué homenaje para un pontífice cuando un simple comentador, como es nuestro caso, no tiene que hacer magia hermenéutica para explicar “lo que quiso decir….”.
[5] Este es el contexto completo de las tres preguntas: “…Se podría decir que ahora, en la hora del Vaticano II, se habían formado tres círculos de preguntas, que esperaban una respuesta. Ante todo, era necesario definir de modo nuevo la relación entre la fe y las ciencias modernas; por lo demás, eso no sólo afectaba a las ciencias naturales, sino también a la ciencia histórica, porque, en cierta escuela, el método histórico-crítico reclamaba para sí la última palabra en la interpretación de la Biblia y, pretendiendo la plena exclusividad para su comprensión de las sagradas Escrituras, se oponía en puntos importantes a la interpretación que la fe de la Iglesia había elaborado. 
En segundo lugar, había que definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y el Estado moderno, que concedía espacio a ciudadanos de varias religiones e ideologías, comportándose con estas religiones de modo imparcial y asumiendo simplemente la responsabilidad de una convivencia ordenada y tolerante entre los ciudadanos y de su libertad de practicar su religión.
En tercer lugar, con eso estaba relacionado de modo más general el problema de la tolerancia religiosa, una cuestión que exigía una nueva definición de la relación entre la fe cristiana y las religiones del mundo. En particular, ante los recientes crímenes del régimen nacionalsocialista y, en general, con una mirada retrospectiva sobre una larga historia difícil, resultaba necesario valorar y definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y la fe de Israel”.
[6] “La temporalización de la Fe”, en el libro Cristianismo, Sociedad Libre y Opción por los pobres, Centro de Estudios Públicos, Santiago de Chile, 1988; “Reflexiones sobre cuestiones obvias”, en El Derecho, del 29/1/93; “Jacques Maritain: su pensamiento político y su relevancia actual”, op.cit.; SOBRE LO OPINABLE EN LA IGLESIA, UNA VEZ MÁS, en http://gzanotti.blogspot.com.ar/2010/06/sobre-lo-opinable-en-la-iglesia-una-vez.html
[7] Lo hemos dicho en Zanotti, G.J: La devaluación del magisterio pontificio, enhttp://institutoacton.org/2016/04/12/la-devaluacion-del-magisterio-pontificio-gabriel-zanotti/
[8] Conozco sólo uno: Fernando Romero Moreno.
[9] Dice Rhonheimer: “La Declaración Dignitatis humanae del Concilio Vaticano II sobre la libertad religiosa, disuelve el nexo entre derecho a la libertad religiosa –libertad de conciencia, libertad de culto– y verdad. Se trata de una separación a nivel jurídico y político que no implica la no existencia de ninguna verdad religiosa o que todas las religiones sean equivalentes. Se trata de una postura de indiferencia política –del Estado– y no de una indiferencia total, ni de un “indiferentismo” teológico. Con su doctrina sobre el derecho a la libertad religiosa, la Iglesia reconoce, pues, la laicidad del Estado como separación institucional entre religión y política.” Rhonheimer, Martin, op.cit. Cristianismo y laicidad. Historia y actualidad de una relación compleja, Madrid, Rialp, 2009, p. 109. Agradecemos a Mario Silar esta referencia.
[10] Es interesante que, actualmente, muchos de los católicos que niegan implícitamente estas enseñanzas de la Veritaris splendor, mostrándose por ende MUY amplios en todos los temas, sin embargo descargan todo el peso de su dogmatismo en temas económico-sociales…
[11] Finalmente, esto es lo que ya decíamos en 1988 en nuestro art. Reflexiones sobre la encíclica “Libertas” de León XIII (op.cit): “…Pero alguien podría objetar: el problema no es la libertad del acto de Fe, sino que el Concilio dice que el derecho a la libertad religiosa implica actuar conforme con la conciencia en privado y en publico, y es este ultimo "...y en publico" lo negado por la Libertas y todo el Magistrado preconciliar. Pero esto es para nosotros una falsa dialéctica. En la manifestación de una fe religiosa, lo privado y lo público no es fácilmente escindible. La naturaleza humana tiene una dimensión social y publica del fenómeno religioso, inherente al mismo. Esa manifestación pública no puede ser violada so pena de coaccionar también sus manifestaciones privadas y atentar de ese modo, directa o indirectamente, contra la libertad del acto de fe. Ahora bien: reconocida una dimensión pública inherente a la libertad del acto de fe, la clave de la cuestión es que no se puede determinar de una vez y para siempre el grado, en la ley humana positiva, de esa dimensión pública. Par eso el Vaticano II dice "...dentro de los limites debidos". Pero esos limites son cambiantes según diversas circunstancias, donde entra la prudencia política, y la tolerancia de la qua hablaba León XIII -que también se aplica a la libertad del acto de fe- en la ley humana positiva, que por definición no prohíbe todo lo prohibido por la ley natural (12). Este es un terreno donde entran las diversas circunstancias históricas y lo que nosotros llamamos "los cuatro ámbitos de lo opinable"(13), donde el Magisterio no puede definir de una vez y para siempre. Dice Santo Tomás: "...no todos los principios comunes de la ley natural pueden aplicarse de igual manera a todos los hombres, por la gran variedad de circunstancias. Y de ahí provienen las diversas leyes positivas según los distintos pueblos" (14). Luego, es evidente que si el grado de "manifestación publica" otorgado por León XIII a la libertad del acto de fe es distinto -o sea, mas restrictivo- que el grado que se observa en el documento del Vaticano II, esa diferencia de grado se explica por las diversas circunstancias que influyen en ambos documentos, y la evolución del derecho natural a la luz de dichas circunstancias. Pero esos son elementos contingentes, que no afectan al depositum fidei ni a los principios morales fundamentales”
[13] A su vez, se podría decir que hubiera implicado todo otro universo paralelo que Pío XII, al terminar su documento sobre Comunidad internacional y tolerancia, de 1954 –al cual, como se ha visto, le hemos dedicado mucha atención- hubiera concluido diciendo “…Por lo tanto, el derecho a la libertad religiosa, tanto como está reconocido en las constituciones europeas de la post-guerra, y en la Primera Enmienda de la Constitución de los EEUU, en las presentes circunstancias históricas, no es contradictorio con la Fe”. Habría que ver si en ese caso la Dignitatis humanae hubiera tenido la necesidad de ser redactada…
[14] Un tema que se le ha escapado por completo a K. Polanyi en su clásico libroEl sustento del hombre, Autor-Editor, Madrid, 2009.
[15] “…Ahora bien, puesto que la libertad religiosa que exigen los hombres para el cumplimiento de su obligación de rendir culto a Dios, se refiere a la inmunidad de coacción en la sociedad civil, deja íntegra la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo”. Esto elude el problema, porque el deber del que hablaban Gregorio XVI y Pío IX no era solamente moral, sino civil.
[16] Ratzinger, J., Iglesia, ecumenismo y política, citado por Jorge Velarde Rosso en Límites de la democracia pluralista. Aproximación al pensamiento de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, Instituto Acton, Buenos Aires, 2013, p. 161. Las itálicas son nuestras.
FUENTE: http://gzanotti.blogspot.com.ar/
Publicado con la autorización de su autor

sábado, 9 de diciembre de 2017

Progreso: el mundo nunca ha sido un lugar mejor. Por Ignacio Moncada

Imagen de Ignacio Moncada
Es habitual pensar que el mundo va a peor. De acuerdo con una encuesta realizada en Reino Unido en 2015, un 71% de las personas consideraban que el mundo iba claramente a peor y sólo un 5% creían que iba a mejor. A todas horas nos bombardean con noticias negativas, todos los medios nos repiten que la situación actual es desastrosa y que no hace sino empeorar. A diario leemos que los pobres cada vez son más pobres, que el hambre aumenta, que nuestras condiciones de sanidad y educación empeoran, que cada vez hay menos libertad y más desigualdad, y que el mundo es un lugar cada vez más violento y peligroso. De manera constante se transmite a la población el mensaje de que, como escribió Jorge Manrique, cualquier tiempo pasado fue mejor.
Y, sin embargo, la tan repetida idea de que cada vez estamos peor es absolutamente falsa. El autor sueco Johan Norberg lo demuestra en detalle en su último libro: Progreso: 10 razones para mirar al futuro con optimismo. Con la publicación de este imprescindible libro, traducido por Diego Sánchez de la Cruz y prologado por Juan Ramón Rallo, arranca la nueva colección de ensayo político lanzada por Ediciones Deusto con la colaboración del Instituto Juan de Mariana y Value School. Qué mejor manera de empezar este proyecto intelectual que refutando de manera inequívoca la visión sombría y pesimista del mundo que actualmente domina la sociedad.
Johan Norberg desde el principio deja claro el mensaje central de su libro: “La gran noticia de nuestro tiempo es que somos testigos de una mejora sin precedentes en los niveles de vida de la población mundial”. Durante los últimos dos siglos, y de manera acelerada durante las últimas décadas, la humanidad ha vivido un aumento exponencial del nivel de riqueza y prosperidad. La renta per cápita en el mundo sencillamente se ha disparado y un nivel de bienestar hasta ahora desconocido se va extendiendo por todo el planeta.
Este aumento de la prosperidad ha logrado que la pobreza en el mundo se reduzca de manera espectacular. Se estima que a principios del siglo XIX aproximadamente el 94% de la población mundial vivía con menos del equivalente actual de 1,9 dólares al día, lo que ahora consideramos pobreza extrema. En 1980 la población que vivía en esas condiciones se había reducido hasta el 44%. En la actualidad, la población en situación de pobreza extrema es menor, por primera vez en la Historia, del 10% de la población mundial. La reducción de la pobreza ha sido tan intensa que pese a que la población mundial ha aumentado en dos mil millones de personas durante los últimos 25 años, el número de pobres ha caído incluso en cifras absolutas.
Este aumento de la prosperidad económica y reducción de la pobreza, como demuestra Norberg, se materializa en una mejora en la calidad de vida de las personas. Por ejemplo, la humanidad avanza hacia la erradicación del hambre: la desnutrición, un problema que antiguamente afectaba a la inmensa mayoría de la población, en 1950 había caído hasta el 50% y en la actualidad se ha desplomado hasta el 10% de la población. De manera similar, el porcentaje de la población mundial con acceso a fuentes de agua potable ha aumentado de manera espectacular: del 52% en 1980 hasta el 91% en 2015.
La mejora sin precedentes de la alimentación, las condiciones sanitarias y el avance de la medicina y los medicamentos han permitido que la esperanza de vida al nacer se dispare desde apenas 30 años a finales del siglo XIX hasta los más de 70 años en la actualidad. Cada vez menos personas fallecen debido a hambrunas, pandemias e infecciones, y más por afecciones típicas en las personas longevas: cáncer, enfermedades cardiovasculares o degenerativas. La mortalidad infantil ha caído desde el 15,4% en 1960 hasta el 3,5% y el analfabetismo desde el 90% a principios del siglo XIX hasta menos del 10% hoy. Además, cada vez menos personas en el mundo mueren por causa de la violencia: las guerras, las matanzas, las ejecuciones y los homicidios que ocurren en el siglo XXI son comparativamente despreciables frente a lo que ha sido la norma a lo largo de la Historia.
Muchos tendrán la tentación de pensar que este aumento de la prosperidad se ha producido a costa de destruir el medioambiente y agotar los recursos naturales. Sin embargo, Norberg dedica todo un capítulo a describir cómo el mundo también ha progresado en este aspecto. A medida que la sociedad se enriquece, la protección del medioambiente y la sostenibilidad cobra importancia para las personas, y se tienden a poner cada vez más medios para lograrlo. Por ejemplo, la contaminación atmosférica en Reino Unido ha mejorado en más de un 60% desde 1970 hasta hoy. Los vertidos de petróleo al océano se han reducido de forma dramática, la contaminación en ríos y lagos disminuye, y la deforestación se ha detenido por completo en los países desarrollados o en China y se reduce en países como Brasil.
Además, todos los pronósticos catastrofistas sobre el agotamiento de los recursos naturales han sido refutados por la realidad. La innovación y la mejora de la productividad permiten que cada vez podamos hacer más con menos. El precio de las materias primas, lejos de dispararse, tiende a caer en el largo plazo: entre 1871 y 2010 se redujo en torno a un 50%. Norberg afirma que los principales problemas ambientales en la actualidad no ocurren como consecuencia de la riqueza de los países desarrollados, sino que se concentran en los países en vías de desarrollo: a medida que su riqueza, eficiencia y nivel tecnológico siga aumentando, experimentarán la mejoría medioambiental que ya están viviendo los países ricos.
Este extraordinario aumento de la prosperidad no sólo tiene consecuencias en el plano estrictamente económico. Las libertades individuales y la igualdad frente a la ley de la población mundial también aumentan. La lacra de la esclavitud, que hace sólo dos siglos afectaba a más del 60% de la población, ha caído prácticamente al 0%. Los trabajos forzados, la trata de personas o los matrimonios forzados también retroceden. En materia de igualdad ante la ley de minorías étnicas, mujeres u homosexuales, el mundo ha avanzado más durante las últimas décadas que en todos los siglos anteriores.
El uso arbitrario del poder estatal cada vez está más limitado y los países con gobiernos totalitarios o represores afortunadamente también son cada vez menos frecuentes. La libertad de expresión, de culto y los derechos civiles son cada vez mayores. Incluso la libertad económica, aunque a los liberales nos pueda parecer lo contrario, también avanza: por ejemplo, el índice de libertad económica que elabora el Fraser Institute señala que la nota a nivel mundial ha subido desde un 5,3 sobre 10 en 1980 hasta un 6,9 en 2013. Este hecho, por supuesto, no es una casualidad. Johan Norberg concluye que el aumento de las libertades es el principal responsable del espectacular aumento de la prosperidad y de bienestar que el mundo ha vivido durante las últimas décadas.
Que el mundo haya progresado tanto no significa que debamos caer en la complacencia: el mundo mejora, pero todavía siguen existiendo muchos problemas y sufrimiento. La clave está en comprender que la prosperidad llega como consecuencia de la extensión de las libertades individuales y los derechos de propiedad. El progreso jamás está garantizado. Los populistas y los enemigos de la libertad intentan de manera permanente socavar las instituciones que han hecho posible este espectacular progreso. Esperemos que este fantástico libro de Johan Norberg contribuya a extender la idea de que la libertad es la infalible receta para la prosperidad. Como dice el autor, existen sobrados motivos para mirar al futuro con optimismo.
FUENTE: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/progreso-el-mundo-nunca-ha-sido-un-lugar-mejor

Futuros Tsunamis. Por Enrique Guillermo Avogadro

clip_image002“Del triunfo al fracaso no hay más que un paso. Lo he visto en los asuntos más importantes, un pequeño detalle siempre ha decidido los grandes acontecimientos”.
Napoleón Bonaparte

Como era previsible, al menos para quienes conocemos a los magistrados de Comodoro Py, el Juez Claudio Bonadío se desmarcó de sus pares para desatar una tormenta política cuyas consecuencias aún resultan difíciles de prever, toda vez que puede afectar las expectativas legislativas del Gobierno y, sobre todo, al interior del peronismo.
Mauricio Macri espera (¿esperaba?) contar con un gran paquete de leyes antes de fin de año, incluyendo el presupuesto 2018, la reforma fiscal, la modificación del sistema de cálculo de las actualizaciones previsionales, etc.; y el pedido de desafuero y detención de Cristina Elisabet Fernández, Senadora electa, por traición a la Patria, impactó directamente sobre el diseño parlamentario que había construido, como un verdadero orfebre, el Senador Miguel Piccheto para aislar al kirchnerismo, dejarlo en franca minoría y separarlo del bloque del PJ.
Los colegas de Bonadío, varios de los cuales hubieran podido adoptar idénticas medidas en varias causas por corrupción en las que está imputada, pusieron a trabajar sus narices para descubrir qué prefería la Casa Rosada y, prudentemente, se abstuvieron de ejecutarlas. Hoy, dada la necesidad de contar con el voto de dos tercios de los miembros presentes para lograr el desafuero solicitado, lo cierto es que no se producirá, al menos en el mediano plazo; si la causa adquiriera mayor consistencia cuando, dentro de mucho tiempo, llegue a la etapa oral, la exposición pública de los hechos podría hacer que muchos de los que hoy se amparan en posturas garantistas para proteger la libertad ambulatoria de la viuda se vieran obligados a modificar su postura para evitar pagar un alto costo político.
Pero, como decía Napoleón, el Juez Bonadío, ahora convertido en francotirador, podría producir en breve un pequeño hecho que generaría otro tsunami, éste sí difícil de defender con invocaciones persecutorias. Si las investigaciones hoteleras avanzan, bien podría suceder que en febrero ordenara similares medidas contra Máximo y Florencia Kirchner; el primero está protegido por fueros en su condición de Diputado en ejercicio, pero no sucede lo mismo con su hermana, dueña de incalculables fortunas y de pilas de dólares en efectivo. Herida así en su flanco más doloroso, es complicado imaginar qué hará entonces la leona destronada.
Por televisión, asistí a la conferencia de prensa que brindó la rea en la Cámara de Diputados. Imaginé cuánto hubiera ganado la nación si aparecía un celular de culata para trasladar muy amablemente a prisión a la mayoría de los asistentes; descollaban, por supuesto, Nilda Garré y Agustín Rossi (ex ministros de Defensa ahora investigados por la tragedia del “San Juan”), Martín Sabbatella (un prócer de la libertad de prensa), Daniel Scioli (un corrupto mayor), Fernando Espinosa y Verónica Magario (coautores recientes y sucesivos del verdadero genocidio cometido en La Matanza) y, ¿qué menos?, Andrés Larroque (imputado también por traición a la Patria). Ausentes con aviso: Luis D’Elía, Fernando Esteche, Ricardo Jaime, Julio de Vido, Carlos Zannini, Lázaro Báez, Milagro Salas, Amado Boudou, José López, Roberto Baratta, Omar Caballo Suárez, Pata Medina y César Milani.
Pero lo que más me llamó la atención fue el tenor de los argumentos utilizados para descalificar la resolución de Bonadío y para imputar, como autor intelectual de la misma, a Mauricio Macri. Sus críticas al fallo (desconocimiento de la presunción de inocencia, limitaciones a la prisión preventiva, prevaricato del juez, causas amañadas para condenar sin pruebas, violación de normas constitucionales, invención de tipos penales, obediencia del magistrado a la voluntad del Gobierno, etc.), corresponden con exactitud a los principios jurídicos que, al ser violados impunemente desde 2003 hasta ahora, mantienen en prisión a casi dos mil militares, muchos hace más de una década y sin condena.
En otro orden de cosas, si bien es cierto que el 60% de la ciudadanía muestra en todas las encuestas su optimismo sobre la gestión del Gobierno y la figura de Mauricio Macri, y se siente confortada con el efecto reparador del accionar de los jueces sobre los funcionarios y pseudo empresarios kirchneristas, no lo es menos que espera ansiosa que avancen sobre quienes bailaron tantos tangos con ellos, pagando las coimas que después incluían como sobreprecios en las obras públicas; y se pregunta qué pasará cuando la ola se acerque al círculo de las actuales autoridades.
El escándalo Odebrecht (“Lava Jato”) está arrasando con ese mundo secreto y fétido en toda la región. En la Argentina, hay muchos nombres importantes, y de todos los colores políticos, que deben dar explicaciones a los jueces: Enrique y Sebastián Ezkenazi (YPF y Petersen), Jorge Brito (Banco Macro), Osvaldo Acosta y Gustavo Ferreyra (Electroingeniería), Ángelo Calcaterra (IECSA), Cristiano Ratazzi (Flight Express), Enrique Wagner (Constructora) y muchos más. Hasta tanto ocurra, y de modo transparente, el escepticismo que tanto nos caracteriza seguirá imperando. 
Al tope de nuestras preocupaciones están la seguridad y la administración de justicia. Recuerdo que ya en 1130, el Rey Enrique I concedió a los londinenses el derecho a escoger como su propio sheriff y juez a quienes ellos quisieran. Y esa anécdota viene a cuento porque una de las causas de esas preocupaciones es la enorme desconfianza que tenemos sobre la conducta de nuestras policías, funcionarios, fiscales y jueces, muchas veces involucrados en el narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero o la exhibición de fortunas inexplicables; pero aún si adoptáramos ese sistema, no debemos olvidar la responsabilidad del Consejo de la Magistratura, que tiene a su cargo el deber constitucional de ejercer el control del Poder Judicial, y de nombrar y remover a los jueces.
Como sucede con la defensa nacional, tristemente vuelta a poner sobre el tapete a raíz de la inevitable tragedia del submarino “San Juan”, en el terreno de la Justicia también debemos darnos políticas de Estado, con una clara, consistente y, sobre todo, permanente planificación del objetivo al cual queremos llegar. Si no lo hacemos, no tendremos derecho a quejarnos, aunque sigan depredándose nuestros recursos naturales, continúen los movimientos subversivos secesionistas, imperen las más violentas bandas de narcotraficantes y toleremos la inmigración descontrolada.
Cambiando absolutamente de escenario, recuerdo que Karl Marx, citando a Hegel (“los grandes hechos y personajes de la historia se repiten”), agregó que la primera vez lo hacen como tragedia y, la segunda, como comedia. Nicolás Maduro que, imitando a los gerontes cubanos, sumió a su pueblo en el hambre, la miseria y la desesperanza, ahora obliga a los ciudadanos a obtener un “carnet de la Patria”; el nuevo documento resulta indispensable para realizar cualquier tipo de trámite, contar con libretas de racionamiento de comida, acceder a centros médicos y remedios, estudiar en todos los niveles y votar, en un siniestro sistema de control de la ciudadanía. Nada importó, para dictar tamaño disparate, que sus númenes hayan visto fracasar en la isla, uno tras otro, todos los programas económicos que inventaron a contramano del mundo. Así como nos duele en el alma el régimen de terror asesino que se implantó en Cuba a partir de 1956, hoy nos conmueve hasta la médula lo que sucede en Venezuela, que se acerca a una situación igual y muere cada día.
Bs.As., 9 Dic 17
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado - Enviado por su autor

Presidentes presidiarios. Por Anibal Hardy

Resultado de imagen para aibal hardyPocos países se han dado el lujo de meter presos a casi todos los presidentes que tuvieron, la Argentina tiene el gran mérito de elevar a la presidencia a figuras cuyo destino final es casi siempre, el enjuiciamiento y la prisión. Mauricio Macri, a los pocos meses de asumir ya fue denunciado por aparecer en la lista de los papeles de Panamá.
De la ex Presidente CFK puede decirse mucho, arrancó con un despegue turbulento, hoy está imputada, le dictaron el procesamiento con prisión preventiva. Además se pidió su inminente desafuero al Senado de la Nación, por la causa iniciada a raíz de la denuncia del fiscal fallecido Alberto Nisman por encubrimiento del atentado a la AMIA, por el Pacto con Irán. Antes que ella, su esposo Néstor, quien ya no está en este mundo, en vida reconoció haber estado detenido en la década del 70. Dos días preso, pero preso al fin. Antes que él, el doctor Duhalde, nunca estuvo preso, pero lo han acusado de todo lo que se pueda ocurrir. El inolvidable Adolfo Rodríguez Saá, quien en sólo 7 días de gobierno, se inmortalizó como el primer Presidente de la historia occidental que fuera sodomizado por televisión, por un hecho en un motel. Ramón Puerta, quien al ser nombrado en el cargo, se le conoció su curriculum como misionero, millonario y playboy.
Fernando de la Rúa. Un político cuyo aspecto expresaba fielmente su inteligencia. Rodeado de inolvidables muchachos cuyo único mérito era consumir comida china, estrellaron la República y mandaron a la UCR al precipicio con sus 100 años de historia. Fue procesado e impedido de salir del país.
Antes, Carlos Menem, fue dos veces procesado y dos veces detenido. Una, antes de ser Presidente y otra después de serlo. Don Raúl Alfonsín quien, tampoco fue preso. Igual, la historia le tiene reservado un lugar de privilegio. El 29 de marzo de 1962 los militares se llevaron preso a Arturo Frondizi, y este fue el presidente que más tiempo estuvo en la isla, un año y medio. En la época de la terrible dictadura, el general Bignone, procesado y detenido por la muerte de jóvenes en el Colegio Militar. El general Galtieri, procesado y detenido porque asumió y a los 5 meses le declaró la guerra a Inglaterra y a Estados Unidos juntos. El general Viola, procesado y detenido por violaciones a los derechos humanos, secuestros y asesinatos. El general Videla, procesado y detenido por lo mismo que Viola, y vuelto a detener y procesar por robo de niños.
Antes que el horror, María Estela Martínez, la señora Perón, procesada y detenida por ser presidenta constitucional elegida con el 62% de los votos, y también por algunos temas de fraude y corrupción. También la citan por su vinculación con la Triple A. Antes que ella, Juan Domingo Perón, detenido en el 45, luego derrocado, exiliado, prohibido, vapuleado, combatido, proscripto, excomulgado y degradado. Fue Presidente 3 veces.
Lastiri, detenido y procesado por varios hechos pero básicamente por ser el yerno de López Rega, quien también fue procesado y detenido aunque no llegó a ser Presidente. Cámpora, fue procesado, pero se asiló en la Embajada de México. El general Lanusse, quien como Menem, fue preso dos veces, una en los 50, mucho antes de ser Presidente, y otra después de serlo, cuando lo encarcela Videla en el 77. Con Lanusse pasaron 37 años con 17 presidentes más algún otro interino, como Italo Luder, quien también visitó un calabozo.
Lo llamativo de nuestro país es que nadie trata de retornar al condensado más simple de moralidad, casi tan antiguo como la misma humanidad, las Tablas de la Ley de Dios, los 10 Mandamientos lo abarcan todo. Es imprescindible un cambio en la mentalidad de la sociedad argentina, para que de esa manera también cambie la mentalidad de nuestra clase política, ya que los políticos son el fiel reflejo de la sociedad en la que viven.
ENVIADO POR SU AUTOR

jueves, 7 de diciembre de 2017

Una daga sobre la ética.


Por María Celsa Rodríguez
El juez Claudio Bonadío pidió el desafuero de la ahora Senadora Cristina Fernández de Kirchner para llevar a cabo su detención porque, según estima la justicia, la ex mandataria "puede entorpecer la causa abierta por la denuncia por encubrimiento que el fiscal Alberto Nisman realizó en enero de 2015 contra ella y varios miembros de su Gobierno cuatro días antes de aparecer muerto en condiciones que todavía se investigan".

Desde el punto de vista ético, ella NUNCA debió haber asumido como senadora, al estar imputada y procesada en varias causas. Si hacemos un poco de historia, irónicamente la realidad la coloca en una situación similar a un escenario en que ella fue una protagonista desde el otro lado del escritorio. Cuando en el año 2001 presidía la Comisión de Asuntos Constitucionales en el Senado y se opuso rotundamente a que el electo senador por Corrientes Raúl Rolando Romero Féris asumiera su cargo argumentando en una carta dirigida al Presidente de la Cámara alta Ingeniero Ramón Puerta que "por las razones que son de público y notorio conocimiento . Incorporar a un ciudadano con múltiples proceso, todos ellos con motivo del ejercicio de la función pública ... agregaría un escándalo difícil de superar y herirá de muerte las posibilidades de reconciliar a la institución con la sociedad. La República necesita no solamente nuevos senadores sino un Nuevo Senado... No corresponde por razones de legalidad electoral y de legitimidad institucional". 

Sus palabras entonces, hoy es una daga que se vuelve en su contra, porque ella no esta a la altura moral ni ética de estar cubriendo un escaño en el Senado. Ella ni Carlos Menem, dos ex presidentes que han cometido delitos contra la Patria. Una ex presidente que tiene parte de su gabinete entre rejas o procesados e imputados no puede representar a los ciudadanos argentinos. En todo caso solo pueden representar a delincuentes como ellos.

Adela Cortina escribió: "Ninguna sociedad puede funcionar si sus miembros no mantienen una actitud ética. Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos sigan proliferando con toda impunidad".

En política el comportamiento etico significa cumplir con lo que se le promete al elector, pero tambien significa mantener la honradez en los actos y en el ejercicio de sus funciones, donde -para estos sujetos-, sus deseos programáticos como sus objetivos políticos fue siempre usar el poder para favorecer a sus intereses personales como el de sus familiares y de su entorno político. 

Del mismo modo que Marcos Di Palma diputado provincial por la Provincia de Buenos Aires por Unidad Ciudadana tampoco puede ser legislador, un sujeto que él mismo dijo que compró el título del secundario y hasta eligió las notas que componía su analítico, está indicando la potencialidad de caer en cualquier acción corrupta.

Los psicólogos piensan que las conductas donde la ética se encuentra absolutamente debilitada, comienza primero a manifestarse con una pequeña falla, algo insignificante, como una infracción o un incumplimiento, luego se van repitiendo otros actos que llevan a la degradación sistemática del sujeto hasta convertirse en un hábito común y cotidiano, que encuentra su eco espejo en otros pares para hallar un justificativo que resulta complaciente a sus actos corruptos, porque "todos lo hacen".

Si de veras queremos un cambio no podemos seguir incorporando elementos gangrenosos que generan una malformación de intereses destruyendo y contaminan el crecimiento del país. De lo contrario, estaríamos repitiendo errores del pasado para caer en la concupiscencia de actos que profanan los principios rectores de aquel pensamiento alberdiano. Como dijo Karl Popper "tenemos que cambiar nuestra actitud hacia nuestros errores. Es aquí donde hay que empezar nuestra reforma práctica de la ética.

La justicia quiere la detención de Cristina Kirchner porque sabe que desde su cargo legislativo moverá los hilos para entorpecer la causa. Sabemos de sus maniobras oscuras, porque siempre le ha faltado el respeto a los argentinos, y se ha burlado de la justicia Como dice Tucídides: "da[rá] rienda suelta a sus deseos y rencores y sin más ley que el propio ardid menospreci[ará] la justicia y el bien común. Llegados al poder satisfac[erán] sus odios personales a fuerza de sentencia inocuas y descarada violencia". 

Tratemos que las ideologías no sea una daga sobre la ética.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

¿Una "cuestion de Inteligencia?: Lo que nadie dice sobre el submarino, intereses rusos, servicios de inteligencia, ingleses.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=35P-iUHot_c&t=629s

La democracia tuitera. Por Juan Manuel de Prada

Las viejas religiones nos enseñaban que también puede pecarse de pensamiento. La democracia, en su combate con las viejas religiones, ha distinguido entre pecado y delito, hasta lograr que todos los pecados sean inocentes y todas las virtudes delictivas. Así ha hecho realidad el designio paternalista del Gran Inquisidor de Dostoievsky: «Nosotros les enseñaremos que la felicidad infantil es la más deliciosa. (…) Incluso les permitiremos pecar, ya que son débiles, y por esta concesión nos profesarán un amor infantil. Y ellos nos mirarán como bienhechores al ver que nos hacemos responsables de sus pecados. Y ya nunca tendrán secretos para nosotros».
Pero la democracia, como sucedáneo religioso que es, no ha renunciado a penalizar sibilinamente los pensamientos. Tocqueville lo explicaba en “La democracia en América”: «Los tiranos habían materializado la violencia; pero las repúblicas democráticas de nuestros días la han hecho tan intelectual como la voluntad humana que quieren reducir. El despotismo, para llegar al alma, golpeaba vigorosamente el cuerpo; y el alma, escapando a sus golpes, se elevaba gloriosa por encima de él. Pero en las repúblicas democráticas la tiranía deja el cuerpo y va derecha al alma. El amo ya no dice: “Pensad como yo o moriréis”, sino: “Sois libres de no pensar como yo. Vuestra vida, vuestros bienes, todo lo conservaréis, pero a partir de ese día seréis un extraño entre nosotros. (…). Os dejo la vida, pero la que os dejo es peor que la muerte”».
Para lograr este objetivo, la democracia no violenta las almas, sino que las moldea a su gusto mediante métodos de control social, para que nadie tenga la impresión de estar obedeciendo, sino abrazando (¡con auténtico fervor democrático!) sus directrices. Hasta hace poco, tales métodos de control social, aunque muy sutiles, actuaban desde instancias externas a nuestro pensamiento. Con Twitter, sin embargo, la democracia ha logrado controlar los (pido perdón por la hipérbole) pensamientos de la llamada “ciudadanía” desde dentro; pues –como ha escrito Santiago Alba Rico– «nuestra cabeza es ya la red misma, pensamos directamente en Twitter, sin pasar por nuestro propio cerebro». De este modo, la democracia alcanza su apoteosis: puede generar pensamiento uniforme haciéndonos creer que somos más libres que nunca (y la máxima expresión de esta libertad uniformizada sería el retuiteo, ese regüeldo automático del pensamiento); y, a la vez, puede fiscalizar de manera instantánea todos nuestros pensamientos mediante algoritmos, de tal manera que ya no haya secretos para el Gran Inquisidor. Gracias a Twitter, todos nuestros pensamientos automáticos (todos nuestros pensamientos democráticos) están controlados por un nuevo Sauron, que al fin dispone de aquel Anillo Único «para gobernarlos a todos, para encontrarlos a todos, para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas».
En esta democracia tuitera que ha culminado la tiranía del alma profetizada por Tocqueville aparece de vez en cuando un pobre psicópata deseando la muerte a un ministro, o la violación en manada de una diputada. Pero la democracia debe ser comprensiva e indulgente con estas expansiones, tan propias de esa felicidad infantil que procura la abolición del pecado, del mismo modo que las viejas religiones eran comprensivas con los sueños de naturaleza lasciva. A fin de cuentas, a cambio de unos pocos sueños húmedos en forma de exabruptos, Twitter proporciona el instrumento más sofisticado de control social jamás urdido, la fiscalización plena del pensamiento… ¡la auténtica parusía democrática!
ABC, 2 de diciembre de 2017
DE PRENSA REPUBLICANA - 
https://prensarepublicana.com/la-democracia-tuitera-juan-manuel-prada/?mkt_hm=3&utm_source=email_marketing&utm_admin=74814&utm_medium=email&utm_campaign=La_democracia_tuitera

Nuevos jugadores en la “blockchain revolution” Nuevos jugadores en la “blockchain revolution”

Es probable que a estas alturas ya hayas escuchado de todas las posibilidades que ofrece la tecnología “blockchain”. 
FedePero te garantizo que no has escuchado sobre cómo las 150 compañías más grandes del mundo se están asociando para liderar la nueva ola de innovación en este espacio. 
Hasta ahora…
La semana pasada tuve la oportunidad de charlar con el experto líder en la tecnología blockchain –Keith Bear, vicepresidente de la división de mercados financieros globales en IBM. 
Y con lo que Keith tenía para decir, se te hará agua la boca con oportunidades…
El blockchain tiene serios problemas
“Esto es demasiado confuso”. 
Así es como la mayoría describe la tecnología blockchain.
Y esa confusión está totalmente justificada. 
Las redes de blockchain se supone son supremamente seguras –este es el atractivo principal de esta tecnología. 
Pero a diferencia de los que muchos piensan, no son tan buenas como pensábamos. 
Eventos recientes nos han demostrado que estas redes sí tienen problemas encima. 
Hace un tiempo este año se robaron US$ 30 millones en Ethereum, así como decenas de miles en bitcoins. Se sabe sin lugar a duda que efectivamente existen algunos puntos de vulnerabilidad explotables. 
En definitiva, las redes de blockchain actuales están lejos de ser totalmente seguras. 
Cuestión de fe
En la actualidad, este tipo de redes ameritan varios “actos de fe”. Los participantes tienen que creer en la fiabilidad de extraños totalmente anónimos. 
Y ahí está el problema. 
Porque para que el blockchain pueda disfrutar de un uso generalizado, necesita de recursos fiables. 
¿Te imaginas a JP Morgan dejando que la verificación de las transacciones multimillonarias con sus clientes dependa de cualquier tecnológo que vaya por ahí, cuyo único pergamino sea tener una supercomputadora? 
Difícil. 
Sin embargo, JP Morgan sí confiaría en una red de blockchain respaldada por alguien como IBM, Goldman Sachs u otras compañías de tal prestigio. 
Y como me explicó Keith, eso es exactamente en lo que están trabajando IBM y un interesante grupo de socios. 
En esencia, hemos alcanzado una nueva cúspide en el desarrollo de la tecnología blockchain –un avance que suprime los problemas que en la actualidad enfrenta esta tecnología… y que da cabida a una verdadera adopción generalizada a nivel global a través de varias industrias. 
Bastante tentador, ¿no crees? 
Cómo asegurar la innovación más importante de nuestro tiempo
Con esto que te comento, lo cierto es que la tecnología blockchain está recibiendo un impulso muy necesitado.
“Blockchain es un juego de equipos”, me dijo Keith mientras explicaba cómo 160 compañías importantes ya invirtieron bastante para hacer mejores entornos de trabajo para blockchain.
Y en este juego, el rol de IBM es “proveer el código necesario desarrollar esta nueva red”. 
Otras importantes empresas, como JP Morgan, Maersk, Airbus, el Banco de Inglaterra o Goldman Sachs, también están dedicadas a esta causa. 
Empleando el código de IBM, estas organizaciones prometen dedicar cantidades significativas de capital y fuerza de trabajo para continuar desarrollando, agilizando y administrando esta nueva versión del blockchain. 
El resultado de esto será una versión segura y estable de la red blockchain –una que ofrece velocidad y eficiencia sin los riesgos que genera el anonimato del framework actual. 
“Necesitamos una versión simple de la verdad”, dice Keith. 
En efecto, para que el blockchain funcione a nivel global, es necesario tenertraders fiables y verificables en ambos lados del mostrador. Una vez que esto ocurra, podríamos ver nuevas redes siendo implementadas en los sectores más importantes de la economía. 
Pero antes de correr un maratón, primero hace falta aprender a gatear…
Como señala Keith, las industrias que sentirán inmediatamente el impacto de las nuevas redes blockchain son la financiera, naviera, de fabricación, aeroespacial y de servicios. 
Al agilizar los procesos de transacción, el blockchain podría ahorrarle a las compañías de estas industrias miles de millones en costos operativos. 
Las firmas que acojan esta nueva versión del blockchain podrían ver inyecciones colosales de capital en sus ingresos netos. 
Esto para ti se traduce en la oportunidad de aprovechar antes que los demás tecnología altamente disruptiva. 
Esta nueva red blockchain está tomando lugar ahora mismo, y podrías comenzar a hacer dinero muy pronto. 
Estaremos de vuelta con más avances. 
Primeros en la vanguardia, 
Louis - Para el Inversor Diario

No es la casa, son los cimientos

FedeTim Draper es un reconocido inversor de Venture Capital, un hombre que a través de su fondo Draper Cygnus invirtió en más de 30 empresas (incluyendo firmas como Tesla o Skype) cuando estaban en sus etapas iniciales de desarrollo.
Un visionario.
De hecho, ganó notoriedad por haber invertido en bitcoins en… 2014.
Con esto ganó US$ 200 millones.
La semana pasada estuvo en Buenos Aires por una actividad de su fondo, y tuvo la oportunidad de reunirse con el presidente Mauricio Macri.
¿Sabes lo que le dijo al mandatario argentino?
Según esta nota del portal Infobae, le recomendó “apostar al bitcoin”:


Pero si leemos la nota completa, veremos una pequeña diferencia…

Draper no dice que hay que apostar al bitcoin, sino que a la tecnología que lo respalda.
¿Por qué?
Porque Draper sabe dónde están los billetes…
El camino de los bloques
Después de “criptomoneda” probablemente ésta sea una de las palabras más utilizadas de este año en el mundo financiero.
Porque sin entenderla, es imposible entender qué son el bitcoin y sus cientos de hermanas menores.
La palabra es “blockchain”, o “cadena de bloques” en castellano.
Es complejo, pero haremos un esfuerzo para explicarlo de la forma más simple posible: se trata de una base de datos abierta y compartida que funciona como si fuera un gran libro de contabilidad, donde se registran operaciones de compra-venta o cualquier otra transacción entre dos partes directas, sin mediar un intermediario.
Ese registro implica códigos para las operaciones, las cantidades, las fechas y las partes que la llevaron adelante.
La gracia es que al ser descentralizado se impide su manipulación, ya que todos los computadores conectados a la red validan, de forma simultánea, cada transacción.
Según publica el sitio Infotechnology, un diagrama de bloques se vería más o menos así:


Como cada bloque cuenta con una contraseña que proviene del bloque anterior, los bloques se ordenan cronológicamente, siempre haciendo referencia a un suceso anterior dentro de la misma. Entonces, cada vez que se agrega un nuevo bloque, éste debe ser validado, y al serlo, se valida toda la cadena.
Por eso es prácticamente imposible modificar un bloque: se rompería todo.
Por eso, a su vez, las transacciones no son inmediatas (cada vez que hay una transacción se introduce un nuevo bloque, que debe validarse y dejar registro en toda la cadena).
Por eso se necesita de supercomputadoras capaces de hacerlo (y personas que puedan manejarlas, los llamados “mineros”).
Y por todo esto, finalmente, es una tecnología muy segura en la que todos, grandes y pequeños, quieren formar parte.
No te pierdas lo que Louis tiene para decirte. Y cómo aprovecharlo.
Felipe Ramirez 
Para el inversor Diario

REITERA QUE SU HIJO ESTÁ VIVO Gabriela Zapata afirma que se embarazó dos veces de Evo Morales

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Gabriela Zapata Montaño afirmó en una entrevista difundida hoy por la periodista Amalia Pando, que quedó embarazada dos veces del presidente Evo Morales, en 2005 y 2007, y que su hijo vive."¿Cómo me puedo inventar un hijo?", respondió cuando se le preguntó sobre el menor que presentó ante la juez de familia. 
"La relación que yo he tenido con él es hasta el año 2009 y 2010, eso lo puede certificar el señor Waldo Albarracín, porque yo he acudido a él porque había un tema de violencia intrafamiliar. Ratifico que ha habido una cuenta bancaria en la que me depositaba para los gastos y la manutención del niño", dijo la empresaria en declaraciones al programa Cabildeo con Amalia Pando. 
En un contacto de Pando con Albarracín, éste afirmó que efectivamente Zapata lo buscó en busca de asesoramiento legal –que finalmente no se concretó–, en busca de conciliar un problema de responsabilidad familiar respecto a un niño con Evo Morales.
Explicó que nunca en 2007 se le informó al primer mandatario que el menor había muerto y sostuvo que la relación duró alrededor de dos años y ocho meses. "Acá quieren lavarse las manos con tres personas que aquí no tienen nada que ver", aseveró a tiempo de anticipar que se presentarán las pruebas mañana. 
"El Presidente debió decirles la verdad a sus ministros y abogados para que lo defiendan. En 2007, él no lo ha visto o no lo ha querido ver a ese niño, seguro porque le perjudicaba o tenía falta de tiempo no sé (...) Yo me embarazo el año 2005, porque tenía miedo, por la situación y porque él trabajaba, se ha decidido no tener a ese niño. En 2006 vuelvo a quedar embarazada", explicó Zapata.
Apuntó que "siempre creyó en él (Evo Morales) hasta un día antes de entrar a la cárcel". Comentó que por los dos embarazos corta la relación con su familia. "Cuando estaba embarazada las cosas cambiaron totalmente, él sentía miedo, sentía presión. Yo lo tengo al niño de forma particular y puedo acreditar a la partera que me hizo tener al niño".
Acusó a los ministros de Hidrocarburos, Minería, Obras Públicas y, sobre todo, al ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana. Ligó además con contratos a los titulares de COMIBOL, Evaporíticos y otros emprendimientos estatales.
En el programa de Pando, familiares de Zapata negaron que hayan hecho pasar un niño por el hijo de Zapata.

FUENTE: http://correodelsur.com/politica/20160517_gabriela-zapata-afirma-que-se-embarazo-dos-veces-de-evo-morales.html

martes, 5 de diciembre de 2017

Opinion de CADIA sobre la MULTIREGISTRACIÓN.

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El presidente de la Nación ha manifestado en varias ocasiones la necesidad de reducir el personal del Estado y facilitar los trámites (imprescindibles) de los ciudadanos... El flamante ministro de Agroindustria (ex SRA) declaró que en su gestión será importante mejorar la competitividad argentina, agilizar y suprimir trámites (innecesarios) y aumentar el comercio exterior de los productos del agro...

La AFIP creó el TIRE (Registro Fiscal de Tierras Rurales Explotadas) con vencimiento ahora para cargar los datos de los productores y empresarios alcanzados por la norma el próximo 31 de diciembre. Creado por Resolución General AFIP 4096/2017 con el objetivo de optimizar la relación fisco-contribuyente y facilitar el cumplimiento de las obligaciones por parte de los responsables.
En opinión del CADIA, es un nuevo registro que se superpone en muchos rubros al RENSPA que debería ser el único que atienda al sector y tener acceso público para su consulta. ¿Qué sentido tiene la enorme multiplicación nacional, provincial y municipal de registros que tienen una misma finalidad: CONOCER, (FET, RENATRE, INASE, RUCA, SENASA, etc.:)
La alianza del cientificismo y de la ideología de los managers avanza aquí como en otros lados. A ello se suma como tercer vector la regulación administrativa ilimitada.
La creación de un nuevo registro sin la eliminación de otros va en sentido contrario a lo que se explicita. Para el productor agropecuario es una nueva carga.
Agradecemos toda opinión sobre el TIRE y que acciones deberían considerarse para su reconsideración.

Saludos

Ing. Agr. Sergio M. Waldman
Presidente - CADIA

domingo, 3 de diciembre de 2017

Sainete Nacional. Por el Dr Enrique Guillermo Avogadro

clip_image002“Me dijeron que en el reino del revés …
un ladrón es vigilante y otro es juez”
María Elena Walsh

El Gobierno y la Armada confirmaron lo que intuíamos: ya no es posible que los tripulantes del ARA “San Juan” sean encontrados con vida, aunque se seguirá intentando localizar la nave. A sus familiares y a toda hombres de mar expreso el profundo dolor que me embarga; rezo a Stella Maris por el eterno descanso de sus almas.
¡Ay, Tato Bores, qué falta nos haces! La Argentina sigue dando que hablar al mundo entero, como siempre lo ha hecho; antes, por nuestra reconocida cultura y nuestro potencial económico, ahora y desde hace varias décadas, por lo asombroso de nuestra decadencia, producto de un suicidio colectivo que parece no terminar. Es natural, toda vez que no hemos dejado nada sin trastocar, ensuciar o destruir.
El el mismo H° Senado de la Nación que albergó figuras tales como Aristóbulo del Valle, Carlos Pellegrini, Nicolás Avellaneda y tantos otros ciudadanos ilustres, ratificó su condición de aguantadero de peligrosos y reincidentes delincuentes cuando juraron –“por Dios, por la Patrias”- entre quienes fueron electos en octubre, Cristina Elisabet Fernández, Carlos Saúl Menem y Adolfo Rodríguez Saa. ¡Que trío de joyitas!
La renovada legisladora arrastra ya tres procesamientos firmes por corrupción, y está muy cerca de recibir otro, nada menos que por traición a esa Patria por la que juró. Menem soporta una condena, confirmada en doble instancia, por el contrabando de armas a Ecuador y a Croacia; no está firme porque la Corte Suprema aún tiene a estudio un recurso del ex Presidente y, mientras se pela las pestañas, lo habilitó para reasumir como Senador; para colmo de vergüenza, fue el encargado de izar la bandera nacional en el acto. Y el último, “el Adolfo”, viene de dar vuelta la elección que había perdido en su eterno feudo mediante el sencillo procedimiento de hacerse con un millonario subsidio, otorgado por su hermano el Gobernador de San Luis, con el cual adquirió públicamente electrodomésticos para comprar votos. 
En el sur del país, otro catastrófico Juez federal, Gustavo Villanueva, ordenó a las fuerzas de seguridad retirarse de un parque nacional usurpado por los falsos mapuches del RAM, con lo cual éstos pudieron modificar el escenario del último enfrentamiento armado, que costó la vida a un joven compañero de ruta de los invasores. Este episodio no debería sorprendernos porque otro magistrado –Gustavo LLeral- permitió, hace un mes, que los enmascarados okupas palparan de armas a los efectivos federales antes de habilitarles la entrada a otro campo “recuperado”, donde murió ahogado Santiago Maldonado.
Luego, el Obispo de Bariloche, Mons. Juan José Chaparro, convocó a ¡las partes! a un diálogo de paz, equiparando al Estado Nacional con la banda armada, ladrona y asesina, que amedrenta a los pobladores de la zona y quema estaciones de tren y pozos petroleros. Hasta la propia madre del último fallecido, una verdadera mapuche y –como la enorme mayoría- ciudadana pacífica, dijo que habían lavado el cerebro a su hijo y rechazó las ceremonias fúnebres que pretendía organizar el RAM durante cuatro días.
Debemos recordar que, de la marcha convocada para protestar por esta última muerte, quedó una repugnante pintada en la pared del Cabildo, “44 menos”; si algo faltaba para calificar definitivamente a estos mal paridos, su alegría por la desaparición de los marinos resulta suficiente.
Mauricio Macri, finalmente, verbalizó un claro respaldo a la posición de Patricia Bullrich, Ministro de Seguridad, firme en la defensa del accionar de las fuerzas de seguridad federales, que no pueden ser puestas en pie de igualdad con quienes desconocen la soberanía argentina sobre las tierras “sagradas” que, dicen, les pertenecían ancestralmente y que pretenden la escisión de las mismas respecto a la Argentina y a Chile.
Con esa correcta actitud, el Gobierno anotició a la ciudadanía que se dispone a enfrentar, con toda la fuerza del Estado, el peligroso foco subversivo que, con apoyo y financiamiento de las organizaciones guerrilleras latinoamericanas y de los narcotraficantes, se está instalando en el sur. A quienes pretendan minimizarlo por el escaso número de los integrantes del RAM, les sugiero estudien cuántos miembros del ERP actuaron en 1974 en Tucumán, pretendiendo que se reconociera el territorio que ocupaban como un estado beligerante, o sea, en guerra con la Argentina.
Pero todo esto se da en el marco de importantísimas reuniones internacionales que se llevarán a cabo aquí hasta noviembre del año próximo, cuando se den cita los líderes de los países que integran el G-20. Cada vez que ello ocurre en algún lugar del mundo, las agrupaciones anarquistas y antisistema desatan un aquelarre de violencia, que sólo se logra controlar cuando entran en acción los ejércitos y las policías de las naciones anfitrionas. Me pregunto con qué elementos podremos garantizar la seguridad de esos encuentros si, como se ha visto en estos días, permitimos que periodistas bastardos los cubran permanentemente con un manto de sospecha, amén de mantener encarcelados a quienes el Estado les encomendó esa misma tarea hace ya cuarenta años.
El miércoles fueron dictadas las sentencias en la causa ESMA, el proceso más amañado de todos aquellos denominados “de lesa humanidad”. Fueron condenados a cadena perpetua muchos oficiales que, a la sazón, contaban poco más de veinte años y a los cuales sus superiores les ordenaban la detención de los subversivos para luego entregarlos en los diferentes centros de encarcelamiento. Es completamente ridícula la teoría utilizada por los jueces para condenarlos, ya que es impensable que personal que revistaba en los grados inferiores del escalafón militar tuviera algún poder de decisión sobre la represión.
En el tema de los derechos humanos, el Gobierno está en deuda con la sociedad, en la medida en que el propio Presidente se comprometió a terminar con el “curro” montado a su alrededor, sobre todo a través de las aún oscuras y ocultas indemnizaciones multimillonarias pagadas a los terroristas y sus familiares, pero también en relación al nulo reconocimiento a las víctimas civiles del accionar de las organizaciones ilegales y la indispensable revisión de las causas judiciales armadas para concretar la venganza contra los vencedores militares de la guerra de los 70’s.
A la escena tragicómica nacional se sumaron los gremios docentes que, insólitamente, se resisten a que se conviertan en universidades los actuales institutos de formación, algo que logró en Ecuador su admirado “socialista del siglo XXI”, Rafael Correa. Pero la foto de los cabecillas quejosos (Roberto Baradel y Hugo Yatsky), que ya decretaron una huelga en el tramo final del ciclo lectivo, revela la clara intencionalidad política de este contrasentido, toda vez que son acérrimos seguidores de Cristina Kirchner.
Como se ve, María Elena Walsh fue sólo una adelantada cuando escribió “El reino del revés”.

Bs.As., 2 Dic 17
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
ENVIADO POR SU AUTOR

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