martes, 6 de marzo de 2012

MALVINAS / FALKLANDS

La conspiración del crudo

"Islas Malvinas, donde 'todos saben todo sobre todos'”, tituló el diario El País, de Madrid, la crónica desde Stanley/Puerto Argentino de su enviado especial. "El petróleo, más que Argentina, amenaza el peculiar sistema de vida de los isleños", sintetizó.
 
URGENTE24
 
por WALTER OPPENHEIMER 
 
STANLEY/PUERTO ARGENTINO (El País). Las Malvinas son bastante más grandes que la provincia de Murcia pero sólo tienen 3.000 habitantes. Es un sitio en el que “todos saben todo de todos” y la gente está orgullosa de su sentido de comunidad. Algo que puede desaparecer cuando en 2016 empiece la explotación comercial del petróleo hallado hace dos años y que amenaza con convertir al remoto archipiélago en los Emiratos del Atlántico Sur.
 
Roddy Correiro nació en Galicia pero se ha criado en las Malvinas desde los ocho años. Ahora se considera isleño y español al mismo tiempo. “No creo que sean cosas excluyentes. He vivido aquí casi toda mi vida y me siento isleño pero al mismo tiempo ser español es parte de mi identidad cultural y eso no quiero perderlo”, explica en la barra de un pub de Stanley donde todos le saludan.
 
“Aquí se vive como en cualquier otro sitio del mundo. Vamos al trabajo, salimos, quedamos con amigos, vamos a cenar, nos tomamos una cerveza. Hay limitaciones: no hay cine, no hay teatro, pero la gente hace más esfuerzos que en otros sitios para juntarse, para hacer cosas sociales. Viví dos años y medio en Londres y nunca tuve una vida social como la que tengo aquí. No por ser más pequeño se conoce menos gente”, asegura.
 
“También la gente que vive en Londres, o en Vigo, crea una comunidad y ve de forma regular siempre a la misma gente, a su familia, a sus amigos”, sostiene John Fowler, un inglés que empezó a venir a las islas en 1971. “Tenemos cosas que allí no tienen. Tenemos seguridad personal, quizá como en ningún otro sitio del mundo. Aire limpio. Un entorno muy hermoso. Hay aspectos positivos y aspectos negativos”.
 
“Este es un lugar muy especial y o te gusta o no te gusta”, advierte Miguel Barrientos, un joven chileno que llegó hace ocho años y se gana la vida dando clases de español a los locales y de inglés a los chilenos y haciendo de intérprete y traductor para las pesqueras gallegas. “Aquí, donde vayas siempre encontrarás a un amigo o a un conocido, y eso te da una sensación de seguridad que no tienes en otros lugares. Yo ahora he salido de mi casa y no he cerrado la puerta con llave, por ejemplo. Y eso es impagable”.
 
Pero adaptarse a una comunidad tan pequeña y aislada no es fácil. “Hay ciertos aspectos a los que al recién llegado le cuesta acostumbrarse”, advierte monseñor Michael Bernard McPartland, desde hace más de 10 años prefecto apostólico de las Malvinas y superior eclesiástico de la misión independiente de las islas de Santa Elena, Ascensión y Tristán da Cunha.
 
“Hay dos cosas que los ingleses aprecian por encima de todo: el anonimato y la vida privada. Aquí tienes negadas las dos. Vives en una pecera. Todos saben todo sobre todos. Pero, una vez te acostumbras, está muy bien”, dice en la modesta cocina de su casa.
 
“Aquí el aceite que engrasa las ruedas que mueven la sociedad es el cotilleo. Y has de saber que es así. En Inglaterra, eso no está bien visto: cotillear es un pecado porque afectas al buen nombre de alguien. Y los que vienen a la isla desde un país occidental tienen de entrada una actitud negativa hacia el chismorreo. Aquí no es algo negativo. La gente no acepta tener vacíos de información. Por eso, cuando me voy de la isla les digo por qué me voy, a dónde voy, qué voy a hacer allí, por qué me voy y cuándo vuelvo. Así prevengo que empiece a haber rumores y especulaciones”, explica.
Aquí te puedes encontrar a una misma persona por la mañana en su despacho como funcionario, luego en correos, a mediodía en el supermercado y por la noche en el restaurante, y se tratan en función de cada momento. Es lo que monseñor McPartland llama “tendencia a compartimentar”. 
 
“En mi caso particular, como sacerdote, tengo un rol particular. Y opté por mantenerme siempre en ese rol. Acepto que otra gente me pueda compartimentar a mí pero yo soy siempre el equivalente al obispo de las Malvinas. Por ejemplo, en los 10 años que llevo aquí nunca he ido al pub a tomar una copa. Y nadie disfruta de una copa más que yo. En Inglaterra me encanta ir a un pub, con ropa de seglar, pero allí seré anónimo, nadie sabe quién soy, y, más importante aún, a nadie le importa quién soy”. “Aquí, o bien todo el mundo se callaría, o cambiarían de tema mientras están sobrios y después de unas copas me empezarían a hacer preguntas que no podría contestar”, confiesa con cierta tristeza.
 
Todo ese mundo comunitario puede saltar por los aires muy pronto con la llegada del petróleo. En los años '70, los isleños se sentían abandonados por Londres y se preparaban para ser traspasados a los argentinos. La guerra de 1982 lo cambió todo y luego, en 1987, las licencias pesqueras multiplicaron los ingresos de las islas. Hoy les basta y sobra con un presupuesto de € 55 millones al año.
 
Con el barril a US$ 10, las exploraciones petrolíferas que empezaron en 1998 fueron primero una pequeña decepción. Pero en 2010, Rockhopper dio con una bolsa de entre 350 y 450 millones de barriles. Y el barril de Brent está por encima de los US$ 120. Ahora está buscando socios industriales y financieros para explotarla y se espera que las extracciones empiecen en 2016.
 
¿Cuánto dinero se quedarán las islas en los 25 años que tiene Rockhopper para explotar el campo? Stephen Luxton, director de Recursos Minerales, no quiere dar cifras pero explica que les corresponde el 9% de las ventas como royalties más el Impuesto de Sociedades sobre los beneficios anuales. “Si el barril está a US$ 100 y hay 350 millones de barriles, es fácil hacer las cuentas: bastantes miles de millones de dólares…”.
 
¿Podrán digerirlo o les pasará como a esas familias a las que les toca la lotería y no son capaces de asimilar la súbita riqueza? 
 
“Creo que somos conscientes de los riesgos. Estamos estudiando qué se ha hecho en otros territorios pequeños donde se ha encontrado petróleo. Lo que han hecho mal y lo que han hecho bien. El modelo productivo es no procesar el petróleo en las islas. El reto es cómo manejar los ingresos y estamos estudiando la posibilidad de crear un fondo soberano”, explica Luxton. 
 
Un reto más grande para el modo de viña isleño que los desencuentros con Argentina.
 
 FUENTE:Publicado en www.urgente24.com

lunes, 5 de marzo de 2012

El riesgo de usar “a discreción” las reservas del Banco Central

PorHERNÁN LACUZA. ECONOMISTA. DIRECTOR DE EMPIRIA CONSULTORES
IECO-Clarin.com
 
La decisión, descontando un trámite legislativo expedito, de liberar el uso de reservas para financiar al Gobierno no obedece a principios ideológicos, ni a la necesidad de adecuar nuestra legislación a estándares internacionales, ni a reivindicaciones nostálgicas de regímenes monetarios de otrora, como recorre en sus fundamentos el proyecto de ley. Sino a razones más pedestres: las necesidades de caja .
Curiosamente, el proyecto cita antecedentes de reformas recientes, pero de naturaleza totalmente contraria a la propuesta local: países precursores en la implementación de “metas de inflación” (Chile, Brasil, Canadá, Reino Unido); otros que delegaron su política monetaria en un organismo supranacional, (como Alemania, Francia y España); dos potencias mundiales (EE.UU. y Europa) que cimentaron su desarrollo en su compromiso antiinflacionario; y hasta a Ecuador, que resignó su soberanía monetaria al dolarizar su economía.
La inclusión de objetivos de desarrollo para el Banco Central sería retórica, si no se transforma en el “atajo ilusorio” de emitir dinero para generar riqueza. No necesitamos un tour mundial para saber que los enunciados normativos y la realidad son cosas distintas. La ley actual fue testigo del “corralito” y el colapso de la convertibilidad; pero la hiperinflación de 1989, la crisis de la deuda de 1982 o el “rodrigazo” de 1975 fueron incubadas durante la vigencia de normas inspiradas en prismas ideológicos variopintos, que el proyecto reivindica.
Tampoco parece relevante que el Banco Central quede eximido de anunciar su programa de emisión y alguna pauta inflacionaria que acote la incertidumbre de inversores y ahorristas. Solía auto-imponerse metas muy poco exigentes; y si aún así no las cumplía, las cambiaba.
Más delicada resulta la habilitación del uso de reservas para financiar al Gobierno a “discreción” de las autoridades monetarias, sin límite legal ni control parlamentario . Cuando se implementó, a principios de 2010 y no sin traumas institucionales la práctica del uso de reservas para financiar el gasto público, había en las arcas del Central unos u$s 16.000 millones de reservas presuntamente “excedentes” (en rigor, un artilugio legal que omite en su cálculo las letras del Central como pasivos exigibles).
Hoy no queda nada, fruto de un gasto público que no deja espacio para el ahorro y obliga a forzar “la maquinita” (gasto y emisión crecieron al 34% promedio en 2010 y 2011).
El respaldo de reservas contantes y sonantes (es decir, dólares propios con la cara de Washington) a los pasivos exigibles del ente monetario (billetes y deuda del Central) bajó de 70% al 47% entre fines de 2009 y fines de 2011. Nada grave pasó con el dólar, dirá el Gobierno. Tan cierto como que en igual lapso se dolarizaron carteras (“fuga”) por u$s 33.000 millones, es decir, el doble de las reservas excedentes perdidas. Si hubiéramos sido capaces de “seducir” en lugar de “espantar” ese ahorro, hoy no haría falta cambiar la ley. El riesgo es pensar que el deterioro patrimonial del Banco Central puede continuar alegremente sin consecuencias visibles para el mercado de cambios.
FUENTE:Publicado en www.iEco-Clarin.com 
Fabricantes de hambre
AimDigital 
Por Manuel Freytas (*).  Según la ONU, en el mundo ya hay más de 1.000 millones de personas que padecen hambre, la cifra más alta de la historia, y en todo el planeta hay 3.000 millones de desnutridos, lo que representa casi la mitad de la población mundial, de 6.500 millones. Pero en la realidad, la producción de alimentos está fuera de la órbita del control estatal de los gobiernos.

Despojados de su condición de “bien social” de supervivencia, esos recursos se convierten en mercancía capitalista con un valor fijado por la especulación en el mercado,  y los precios no se fijan sólo por la demanda del consumo masivo, sino básicamente por la demanda especulativa en los mercados financieros y agro-energéticos.
Y los gobiernos, al no tener poder de gerenciación sobre sus recursos agroenergéticos se convierten en títeres de las corporaciones que los controlan y que se apoderan de la renta del producido por el trabajo social de esos países.
Los recursos esenciales para la supervivencia están supeditados a la lógica de rentabilidad capitalista de un puñado de corporaciones trasnacionales (con capacidad informática, financiera y tecnológica) que los controlan a nivel global, y con protección militar-nuclear de EEUU y las superpotencias.
En ese escenario, la producción y comercialización de alimentos no está supeditada a la lógica del “bien social”, sino a la más cruda lógica de la rentabilidad capitalista.
Según la propia FAO, diez corporaciones trasnacionales controlan actualmente el 80% del comercio mundial de los alimentos básicos, y similar número de mega empresas controlan el mercado internacional del petróleo, de cuyo impulso especulativo se nutre el proceso de suba de los alimentos, causal de la hambruna, que se extiende por todo el planeta.
Entre los primeros pulpos trasnacionales de la alimentación, se encuentran la empresa suiza Nestlé SA., la francesa Groupe Danone SA. y la Monsanto Co., que lideran mundialmente la comercialización de alimentos y que, además de controlar la comercialización y las fuentes de producción, poseen todos los derechos a escala global sobre semillas e insumos agrícolas.
El Programa para hacer frente a la crisis mundial de alimentos, (Gfrp, por sus siglas en inglés) desarrollado por el Banco Mundial  no alcanza ni siquiera al 1 por ciento de la suma acumulada por los tres capitalistas más ricos, pero esto no es “noticia” para la prensa sionista imperial.
 Mientras las potencias capitalistas centrales se concentran en “combatir la pobreza” con un presupuesto de 896 millones de dólares, los primeros veinte supermillonarios de la lista Forbes concentran juntos una cifra de más de 400.000 millones de dólares.
Esa cifra (en manos de sólo veinte personas) equivale casi al PBI completo de Sudáfrica, la economía central de África, cuya producción equivale a un cuarto de la producción total africana.
África subsahariana: uno de cada tres personas es denutrido
Mientras 20 súper multimillonarios acumulan una fortuna equivalente a un cuarto de la producción total africana, según la FAO, en el África subsahariana, una de cada tres personas (236 millones en 2007) sufre de desnutrición crónica.

La gran mayoría de las personas desnutridas en el mundo (mil millones) vive en países en desarrollo, según la FAO, y de ellas, el 65 por ciento se concentra en siete países: la India, China, la República Democrática del Congo, Bangladesh, Indonesia, Pakistán y Etiopía. Casi dos tercios (583 millones en 2007) de los hambrientos del mundo viven en Asia.
Como contrapartida (y demostración de lo que produce el capitalismo), esas zonas marcadas por una altísima y creciente concentración de hambre y pobreza, figuran en las estadísticas económicas mundiales como las mayores generadoras de riqueza y rentabilidad empresarial capitalista de los últimos diez años.
Tanto el “milagro asiático” como el “milagro latinoamericano” (del crecimiento económico sin reparto social) se construyeron con mano de obra esclava y con salarios  en negro. Esto lleva a que, al caerse el “modelo” por efecto de la crisis recesiva global, el grueso de la crisis social emergente con despidos laborales en masa se vuelque en esas regiones.
Pero de esta cuestión estratégica, vital para la comprensión de la crisis global y de su impacto social masivo en el planeta, la prensa internacional no se ocupa. Los medios locales e internacionales están ocupados en dilucidar la disminución de las fortunas de los ricos y la pérdida de rentabilidad de las empresas.
Y se cumple el axioma de máxima del sistema capitalista: Pobreza y  riqueza, son extremos que no se tocan.
Si se tocaran, las mayorías hambrientas comprenderían quién es su verdugo y los ricos perderían su impunidad. 
Manuel Freytas (*) es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
Fuente: IAR Noticias
FUENTE:Publicado en www.aimdigital.com 

El Mercedazo

Cronista.com Bulat-Tomas CaraPor Tomás Boulat.

Luego de un discurso de más de 3 horas, como en todo buen relato, lo más importante llegó en el final. Merced a Mercedes, la presidenta Cristina Fernández anunció ante la Asamblea Legislativa en concreto dos proyectos de ley vinculados a la economía. El primero, la modificación de la carta orgánica del Banco Central (BCRA), permitiéndole prácticamente hacer de todo. Tiene como objetivos preservar la estabilidad financiera, el desarrollo económico con equidad social y... el valor de la moneda.
Supongamos que a usted le piden prestados $ 10.000, dos personas que usted conoce. Tiene que elegir entre José y María. Sabe que María tiene una conducta económica muy ordenada, en los últimos años pagó sus deudas, cambió de auto y mantiene un trabajo estable. Por otro lado está José, que actualmente tiene un buen ingreso, pero cuando miró su pasado, se encontró con que no pagó sus deudas reiteradas veces, y le ha ido bien algunos años pero bastante mal otros.
La pregunta es a quién le prestaría los $ 10.000. Posiblemente le prestaría a María antes que a José porque por su historia y su presente le inspira mayor confianza. Si se portó bien en el pasado, es muy probable que lo siga haciendo en el futuro. Como José necesita la plata, entonces le ofrece dos cosas, pagar una mayor tasa de interés y respaldarse con una garantía. Si no paga, entonces se le puede ejecutar la garantía.
El dinero, ese billete que todos aceptamos y que tenemos en el bolsillo, en un cajón o en el banco, es el crédito que le damos al BCRA. En el balance del Banco Central, el dinero que emite es su pasivo, es la deuda que tiene con todos nosotros.
De hecho, es un excelente negocio. Usted piense que un sueldo de $ 4.000 por mes, es decir lo que cobramos luego de trabajar todos esos días, equivale a 40 billetes de $ 100 y que al BCRA le costó apenas $ 20 emitir/imprimir esos papeles rectangulares.
Entonces la pregunta es ¿por qué aceptamos y nos quedamos con ese dinero?, ¿por qué le damos ese crédito al que emite? Básicamente, porque le tenemos confianza o porque tenemos garantías.
Si no tenemos ninguna de las dos, difícilmente le demos el crédito y eso a nivel individual significa que no queremos tener la plata mucho tiemapo con nosotros, es decir que compramos casas, autos o dólares. No lo queremos tener encima.
La confianza en la moneda se consigue luego de varios años de saber que no pierde su valor, es decir que la inflación es baja y que si yo me quedo con el papelito rectangular un buen tiempo –digamos 1 año– voy a poder comprar más o menos la misma cantidad de cosas.
Pero si la historia del Banco Central es como la de José, le pedimos que nos de garantías y debemos recordar que ese fue el origen de la convertibilidad. Tu plata va a tener una garantía, y esa garantía son las reservas.
Por supuesto que al final lo único que cuenta es la conducta y la confianza. Por más que se pidan muchas garantías, si no hay un buen comportamiento, el desenlace es el no querido.
Con esta modificación legal se eliminarán las garantías que le pedíamos al BCRA. Desde que se apruebe la ley, podrá financiar al Estado nacional o pagar deuda o darle plata a los bancos para que presten. Pero vale la pena saber que merced a Mercedes, estos años los resultados patrimoniales de la entidad que preside no han sido satisfactorios. La emisión y la inflación son más elevadas que las que heredó y las reservas menores que al comienzo de su gestión.
En El hombre araña, el tío le dice una famosa frase a Peter Parker: “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Esto quiere decir que si se aprueba el proyecto de ley, el BCRA tendrá mayor poder y, por lo tanto, más responsabilidades.
La conducta del BCRA será la que nos genere la confianza en nuestra moneda. Si tiene éxito o si fracasa, este momento será recordado probablemente como El Mercedazo.

FUENTE:Publicado por www.cronista.com 


 


Por Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Chocando la Calesita

                                                             “Escribo para que la muerte no tenga la última palabra” 
                                            Odysseus Elytis

Que la Argentina está mejor que en 2001 es un hecho absolutamente indiscutible, tan así que ya todos –en especial, la señora Presidente- debiéramos dejar de mencionarlo. Mal que le pese a la señora de Kirchner, muchos son los factores que contribuyeron a ese cambio de escenario y, entre ellos, seguramente el mayor fue el notable incremento de los precios de nuestros productos exportables; la inversión del principio del deterioro de los términos de intercambio –enunciada en su forma original por Prebisch- generó, en todos los países emergentes, una riqueza tal como no habían visto en cien años.
A partir de esa premisa, es también fácil descubrir que esta maravillosa década permitió a casi todos nuestros vecinos –Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia- transformar fuertemente la realidad de sus economías. ¡Quién se hubiera imaginado a Brasil, que en los 60’s tenía un producto bruto menor que el argentino, construyendo submarinos nucleares para defender y garantizar sus reservas petroleras en alta mar!
Nuestra emperatriz local nos propinó, el jueves 1º, el discurso más largo y más aburrido de todos cuantos pronunciara desde que asumió. Nos abrumó con cifras y porcentajes –muchas veces confundió unos con otros- que nadie, absolutamente nadie, pudo entender. Obviamente recibió, a lo largo de los casi doscientos minutos de su alocución, monumentales aplausos desde unas bandejas pobladas de jóvenes de La Cámpora, que los aprovechaban para sacudir la modorra en la que estaban sumidos.
La gran mayoría de las comparaciones de doña Cristina fueron efectuadas contra ese año terrible, 2001, en los que todos sentimos que la misma Argentina naufragaba. Así, pudo vanagloriarse de logros que, cuando los datos fueron ciertos (lo que sucedió pocas veces), no le pertenecen ni a ella ni a su difunto marido.
Hoy, la situación patria es totalmente distinta, como dije, y los negros nubarrones que se ciernen sobre nuestro futuro inmediato podrían disiparse rápidamente, con que sólo el Gobierno actuara con lógica. Pretender, como hacen la Presidente y don Patotín Moreno, que las reglas de la economía funcionen de otro modo aquí es equivalente a pedir que la manzana que cayó sobre la cabeza de Newton hiciera un recorrido inverso y terminara colgada del árbol.
Sería tan fácil convertir en virtuoso este círculo vicioso en el que esta administración nos ha metido que, verdaderamente, dan ganas de llorar. Con sólo garantizarle al mundo entero que, a partir de ahora, se acabaron las arbitrariedades, el “capitalismo de amigos” y la falta de seguridad jurídica, llegarían a nuestras tierras tantas inversiones genuinas que habría que cerrar Ezeiza para impedir que los aviones chocaran en su afán por llegar primeros.
Todos los países que he mencionado más arriba han debido endurecer fuertemente sus normas para impedir que lleguen los capitales golondrinas, es decir, aquéllos que únicamente pretenden especular; Brasil, por ejemplo, aplica un impuesto del 6% adicional a los fondos que hayan permanecido menos de tres años en el país. Pese al disfrazado y falso orgullo que pretendió exhibir doña Cristina en su perorata al anunciar nuestra privilegiada figuración en diferentes rankings, la realidad es que, mientras a las naciones que ofrecen esas garantías llegan inversiones a raudales, la Argentina debe montar un verdadero cerco policial para evitar que se sigan fugando capitales; esa huida representó, en los últimos años, la friolera de US$ 80.000 millones.
Las recetas para lograrlo son varias –yo tengo las mías, que he enunciado en “Algunas propuestas duras”, una vieja nota que se encuentra en mi blog- pero todas ellas pasan, como digo, por la seguridad jurídica. No me canso de repetir que, con una Justicia seria, independiente, preparada y rápida, todo será posible, mientras que, sin ella, nada lo será.
Los montos que, en concepto de recaudación impositiva –unitariamente concentrada en manos de un Gobierno que debiera ser federal-, han manejado los Kirchner en los últimos nueve años hubieran convertido a Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde en verdaderos estadistas. La familia que nos gobierna desde 2003 decidió, en lugar de utilizarla para transformar la realidad argentina para siempre, malgastar, dilapidar y hasta robar esos fondos.
Indigna al Cielo que hoy, después de diez años de crecimiento sostenido de la economía a tasas altísimas, no se hayan realizado las obras de infraestructura necesarias y, todos los días, mueran miles de argentinos en las rutas que no han sido construidas y ampliadas, en los ferrocarriles suburbanos que arrastran una obsolescencia suicida, en hospitales que datan de principios del siglo XX, en comunidades a las cuales no ha llegado el progreso y carecen de salud y de educación, en villas-miseria cada vez mayores.
¿En qué cabeza cabe que merezca más inversión el Fútbol para Todos que los trenes o los subterráneos? ¿Quién puede pensar que, para los argentinos, resulta mejor gastar dos millones de dólares diarios en Aerolíneas Argentinas que destinarlos a construir nueva infraestructura vial? ¿Por qué es mejor dilapidar dinero en TC para Todos o en publicidad oficial que evitar que las comunidades indígenas del Chaco, de Formosa, de Salta y de Jujuy puedan acceder a hospitales y escuelas?
Las barbaridades cometidas por los presidentes Kirchner son enormes. En materia de carne, bajo el lema de proteger la mesa de los argentinos, se prohibieron las exportaciones y eso produjo la liquidación de doce millones de cabezas de ganado, un alza generalizada de precios, una reducción brutal del consumo y la pérdida de cincuenta y ocho mercados internacionales, entre ellos el correspondiente a la Cuota Hilton. ¡Hoy exportan más carne Uruguay, Brasil y hasta Paraguay que nosotros! ¿No sabía don Néstor (q.e.p.d.) que los cortes que Argentina exportaba no son los que se consumen en el país?
Si hablamos de energía, la siniestra política que llevaron adelante hizo que se perdieran, en petróleo equivalente, nada menos que quinientos millones de vacunos en reservas comprobadas (la comparación es de Alieto Guadagni). Hemos dejado de ser un país netamente exportador de energía en uno que debe importarla masivamente y a precios crecientes. ¿Por qué –debemos preguntarnos-, si las empresas son las mismas, la industria petrolera invierte fuertemente en el mundo entero, incluyendo las aguas profundas, explorando siempre nuevas fronteras y, en cambio, en Argentina no se buscan yacimientos y se produce cada vez menos?
La Presidente, tal como había dicho en Rosario mientras la Intendente local hablaba, reiteró en el Congreso su grito de guerra: “¡Vamos por todo!”. Lo confirmó rápidamente al anunciar que enviaría un proyecto de ley para cambiar la Carta Orgánica del Banco Central, lo cual le permitirá disponer a su real antojo de las reservas monetarias, que tanto esfuerzo costó construir.
En la medida en que dichas reservas son la garantía del valor del peso, la moneda nacional, su utilización para pagar deuda y para comprar energía cada vez más cara hará, sin lugar a dudas, que la Argentina, que hubiera podido ver reducida su monstruosa tasa de inflación por la menor actividad que producirá el nuevo “rodrigazo” o “sintonía fina”, en cambio la verá crecer hasta –cuando las reservas nuevamente se terminen- “espiralizarse”. Es una película que, quienes tenemos algunos años, ya hemos visto muchas veces.
En resumen, doña Cristina ha decidido –sí, decidido, porque tenía muchas otras opciones, todas ellas más serias que esta payasada- chocar la calesita. Lo único que resta saber, ya que el final será el conocido, dada la inmutabilidad de las leyes de la economía, cuándo encontrará la pared, y cómo reaccionará la ciudadanía cuando ello ocurra.
He reservado estos párrafos finales para hablar del doble standard que, también, aplica el Gobierno a sus relaciones con otros países. Basta pensar cómo puede compadecerse un pedido de extradición formulado a Chile para que devuelva a un ex Juez con la negativa, inversa, de enviar a ese país al terrorista Apablaza, que tan cómodo se encuentra en el nuestro.
Baltasar Garzón, el ex juez español, fue echado de su cargo por el Tribunal Supremo de su país por cometer un delito: escuchar las conversaciones entre los abogados y sus defendidos; no por su teoría de Justicia universal sino por delincuente. Así de sencillo, y no hay argumento en contra posible. Sin embargo, he aquí que el Gobierno, a través de la genuflexa Cámara de Diputados y ofendiendo gratuitamente a España, lo ha contratado como asesor, para “jerarquizar la política de derechos humanos”. No debería sorprendernos, ya que se mueven aún en esa tan privilegiada área personajes como Hebe de Bonafini, Sergio y Pablo Schoklender y Felisa Miceli, acusados de todo tipo de delitos y que todavía ni siquiera se han visto llamados a prestar declaración indagatoria. ¡Y qué decir de nuestro egregio Vicepresidente, el Amadito Boudou, que se escuda en una guitarra desafinada y en una remera con cartel adecuado para no dar explicación alguna sobre su enriquecimiento prodigioso y su conexión con el affaire Ciccone!
¡Qué rara calesita es la Argentina!
                                                                                    Bs.As., 4 Mar 12

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
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FUENTE:  Enviado por e-mail por el autor

domingo, 4 de marzo de 2012

La Iglesia analizará el proyecto del oficialismo para reformar el Código Civil
INFOBAE.COM
El Episcopado tiene previsto evaluar la iniciativa del gobierno nacional en la reunión que mantendrá el martes. "Algunos puntos, en primera lectura, llaman la atención y chocan con las posturas de la Iglesia", afirmó monseñor Antonio Marino. El proyecto de ley establece cambios sobre el divorcio y la reproducción asistida

El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José María Arancedo, encabezará el próximo martes el cónclave en el que participarán al menos 20 obispos, y en el que se estima que se analizará el proyecto de ley que el gobierno nacional enviará al Congreso para proponer una reforma en el Código Civil.
"Aún no analizamos el anteproyecto exhaustivamente, pero seguimos con atención el tema", indicó Marino, obispo de Mar del Plata.
El monseñor agregó que seguramente la iniciativa se observará en la próxima reunión,  porque afirmó que muchos de sus planteos "chocan con las posturas que la Iglesia ha tenido siempre".
"Seguramente la preocupación surgirá en el intercambio pastoral que haremos en la reunión del martes", opinó, según publicó el diario La Nación.
El periódico sostiene que una de las preocupaciones de la Iglesia es que con la reformas el Código Civil abandone el criterio de reconocimiento del nacimiento a partir del momento de la concepción.
La iniciativa busca dar sustento jurídico a la reproducción humana asistida, a los contratos prenupciales, al divorcio exprés y a la gestación por sustitución (alquiler de vientres).
FUENTE:Publicado en www.infobae.com

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