jueves, 22 de noviembre de 2018

Cristina, Macri y el neoliberalismo

En Argentina nos caracterizamos por dar buenos insultos. Las “puteadas” argentinas fascinan a los españoles a un punto tal que dos diseñadores crearon una página de Internet llamada “Insultá Como un Argentino”.
El famoso dibujante y escritor Roberto Fontanarrosa, en un Congreso de 2004, también hizo un elogio de las malas palabras, y como ejemplo puso al famoso vocablo nacional que empieza con la letra P. Es que no es lo mismo decir que una persona es un tonto a decir que es un p€l0t#&@...
Ahora bien, en ese mundo de las malas palabras autóctonas, destaca uno que, cuando es recibida, el rival queda herido de muerte. Es difícil levantarse después de tamaño cachetazo verbal. Esa “mala palabra” puede escribirse perfectamente sin violar las normas del decoro.
Se trata del adjetivo “neoliberal”.
Uno puede ser muy P… y muy H…, pero si es “neoliberal”, ¡ay dios mío!
Bueno… sin más prolegómenos, así es como Cristina Fernández de Kirchner se refirió al presidente Macri y a su período de gobierno.
El ¿regreso? del neoliberalismo
El lunes por la tarde, mientras la mayoría de los argentinos disfrutaba el sol del feriado en el Día de la Sobernía, Cristina Fernández de Kirchner encabezaba una cumbre de líderes regionales en el estadio de Ferro, ubicado en Caballito.
Allí tuvo la chance de dar un largo discurso donde exaltó sus años de gestión y, por supuesto, no dudó en arremeter contra la administración actual.
En un pasaje que llegó a la tapa de los diarios, CFK afirmó:
"Pocas veces se puede juzgar a dos modelos de país tan distintos con tan poco tiempo de distancia. El 9 de diciembre se cumplen tres años exactos de que el neoliberalismo se ha instalado en nuestro país (…) Han vuelto a endeudar el país. Nadie de izquierda, derecha, abajo o arriba puede negar que nuestro gobierno fue el que más desendeudó a la Argentina"
La primera pregunta que surge de este párrafo es qué será el “neoliberalismo”. Salvo por los líderes de la izquierda que acusan de neoliberal a prácticamente todo el mundo, no hay muchas personas autopercibidas como “neoliberales”. De hecho, ningún trabajo relevante se conoce con ese título, ni ninguna doctrina económica.
La que existe, claro, es el liberalismo (sobre la cual yo escribí un libro), que sostiene que cuanto mayor sea la libertad económica de los países, más prósperos serán sus ciudadanos.
Neoliberalismo, en realidad, es una deformación que algunos sectores quieren imponer para desprestigiar a la idea liberal y, más que nada, desprestigiar una serie de políticas sensatas que limitan el poder de los gobernantes. Es lógico, entonces, que éstos la rechacen.
Ahora si hay algo que los que constantemente aluden al neoliberalismo mencionan es el llamado “Consenso de Washington”, una lista de 10 principios de políticas económicas razonables, recopiladas por un periodista durante la década del ’90.
El neoliberalismo lo rechazan tanto CFK como Macri
Como decíamos, en la década del ’90 se extendió el uso de la frase Consenso de Washington a partir de que el periodista John Williamson resumiera en un documento las principales recomendaciones que el Departamento del Tesoro, el FMI y el Banco Mundial solían hacerle a países con problemas económicos.
Y si bien todos estos organismos son antiliberales, el mundo los asocia al llamado “neoliberalismo”. Así que qué mejor que comparar al Consenso de Washington con Cristina y con Macri y ver si efectivamente, lo dicho tiene algo de verdad.
Entre las recomendaciones recopiladas por Williamson estaban la disciplina fiscal, la apertura comercial, y la privatización de empresas públicas. Las otras recomendaciones se encuentran resumidas en el cuadro de aquí abajo.
En dicho cuadro, además, podemos ver en qué grado las presidencias de Mauricio Macri y Cristina Fernández siguieron ese libreto.

Como salta a la vista, el gobierno de Cristina fue totalmente anti-neoliberal, si por neoliberal entendemos seguir al pie de la letra el llamado Consenso de Washington.
CFK, especialmente durante su segundo mandato, violó absolutamente todos los puntos de este documento. Las tasas de interés, así como el tipo de cambio, estaban regulados artificialmente, tanto porque había un cepo cambiario, como porque la tasa del Banco Central era un número prácticamente sin trascendencia alguna.
En términos de privatizaciones de empresas públicas, CFK hizo todo lo contrario. Junto con Néstor, su marido y antecesor en el cargo, nacionalizaron Aguas Argentinas, el 50% de YPF, las AFJP, el Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas…
Lo mismo ocurrió con la disciplina fiscal. El gobierno de Cristina recibió al fisco con un superávit de 0,5% en 2007, que transformó en un déficit de 5,9% al final de su mandato.
Mirando este cuadro, algún kirchnerista podría decir “qué bueno es violar el Consenso de Washington”. Sin embargo, la performance económica durante el segundo gobierno de CFK fue paupérrima. Inflación promedio cercana al 30% anual, cero crecimiento per cápita, aumento de la pobreza y un preocupante avance sobre las libertades individuales.
Ingeniero neoliberal
A diferencia de la exitosa abogada, el ingeniero presidente no se sacó un 1 en su examen frente al llamado Consenso. En este sentido, es lógico que Cristina lo llame neoliberal, ya que al lado suyo parece el mejor alumno de los Estados Unidos.
Sin embargo, cuando uno mira detalladamente las políticas tomadas por el presidente, ve que no se cumplen al menos 4 puntos de la receta neoliberal, mientras que otros tres se cumplen solo parcialmente.
Vamos rápidamente de abajo para arriba. En términos de seguridad jurídica, se ha mejorado, pero el lanzamiento del Bono obligatorio y la marcha atrás con la reforma tributaria anulan cualquier esfuerzo en este sentido. Por otro lado, desregulación solo hubo en el mercado aerocomercial por el tema de las Low-Cost, pero solo parcialmente.
Privatización de empresas estatales no hubo ninguna. Apertura comercial no hay, solo una baja de aranceles a dos productos específicos (tablets y notebooks).
Los impuestos se bajaron, pero luego algunos se volvieron a subir. Y en términos de gasto, hay un redireccionamiento, pero todavía no se ha terminado por completo ese cambio.
Finalmente, en términos fiscales es donde peor le ha ido al gobierno. No solo no redujo el déficit fiscal heredado por CFK, sino que lo aumentó en el primer año, siendo esto causa principal de la crisis que atravesamos.
Para terminar, no queda duda alguna que Cristina rechazó de plano cualquier tipo de liberalismo o neoliberalismo durante su gestión. En ese sentido es lógico que diga que otros, que al menos aceptan algunos puntos del programa de Washington, sean neoliberales.
Sin embargo, en rigor de verdad, no hay mucho de neoliberalismo en la gestión actual, y mucho menos de liberalismo.
Y es por esto, de hecho, que hoy estamos en crisis.
Saludos,
Iván Carrino
Para CONTRAECONOMÍA

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ARCHIVOS DE TEMAS DEL BLOG

Buscar articulos