lunes, 1 de abril de 2019

Free fallin’ (caída libre)

Tal vez conozcas a Tom Petty, un aclamado músico americano que murió hace casi un año y medio, por un famoso tema que escribió a fines de los 80s. 
La canción en cuestión describe la espiral descendente que atraviesa un tipo que engaña y “utiliza” a una chica, a sabiendas de que ello está mal, pero que aun así no puede evitarlo. 
Reconozco es un tema extremadamente pegadizo y que hasta he tocado en la guitarra más de una vez. 
Pero el punto no es Tom Petty ni su excelente canción, sino que escuchar ese tema en la radio me recordó de alguna manera a nuestra situación actual. 
Concretamente, lo que ha pasado esta semana, y viene aconteciendo en el último tiempo, me resulta análogo al mindset del protagonista de tema de Tom Petty, pero a nivel económico-político. 
¿Cómo es esto? En alguna nota anterior te comenté que nuestro país está haciendo metástasis, por múltiples motivos. Pero eso me parece suena algo impersonal, que no refleja la tesitura de los personajes que protagonizan el asunto. 
Poniéndolo más claro: el país está en una espiral claramente descendente, como consecuencia de las erradísimas políticas económicas aplicadas durante más de una década. El asunto es que la clase política, incluso sabiendo que lo que hace está mal, continúa profundizado el problema. Algo así como una especie de inercia burocrática que les impide corregir su inobjetable inoperancia. 
Si te parece exagero, chequeá esta declaración de Dante “Pepe Grillo” Sica: 
Por si no estás al tanto de los datos, te pongo en contexto. 
Esta semana se dieron a conocer los datos de pobreza e indigencia de INDEC, correspondientes al 2do semestre de 2018. La misma tuvo un salto tremendo, pasando de poco más del 25% de la población al 32% en la comparación interanual. Así, hoy viven aproximadamente 14 millones de personas bajo la línea de pobreza. Para tener referencia, ese número equivale a la sumatoria de la población de CABA + Mendoza + Corrientes + Santa Fe + Salta +Entre Ríos. 
Una cifra nefasta, por donde se la mire. 
Reconstruyendo datos para atrás, del período de oscurantismo estadístico del INDEK, la cifra sería la más alta desde 2010. Lo cual, tiene sentido, ya que 2011 fue el último año de crecimiento genuino de la economía argentina. 
Otros datos híper preocupantes adicionales: 
• La incidencia de la pobreza en chicos de 0 a 14 años saltó al 47%. O sea, casi la mitad de los pibes son pobres (se confirma nuestro destino africano, si seguimos así) 
• Y la mitad de la provincia de Corrientes es pobre. 
• La cantidad de indigentes equivale a la población total de la Provincia de Córdoba (+3 millones).
Como se puede apreciar, estamos siendo testigos de cifras alarmantes; al tiempo que resulta evidente que el nefasto Dante Sica te estaría mintiendo en la cara. 
La dinámica del dólar: termómetro del caos 
Paralelamente, durante esta semana, el tipo de cambio tocó máximos históricos, rozando los $45 por dólar. Por dicho motivo, nuestra moneda local fue protagonista en un sin-número de memes. Es que la velocidad a la cuál pierde poder adquisitivo nuestra moneda de curso legal ya linda lo bizarro. 
En rigor, el peso argentino es la moneda del mundo emergente que más se estaría devaluando, por segundo año consecutivo (quitando a Venezuela de la muestra). La misma ya perdió un 14% de su valor en los primeros 3 meses del año, y promete seguir cediendo terreno a una velocidad más que preocupante en el futuro próximo. 
Ante esta situación descontrolada, y en su afán de intentar minimizar el descontento del electorado de cara a las urnas, Sandleris subió las tasas (ahora en torno al 68%), pero lo más preocupante es que elevó el límite de tenencia de LELIQ de los bancos con la flamante resolución Nro 6661, que pasó del 65% de los depósitos al 100%. 
El objetivo de esta medida es disminuir el spread entre la tasa de LELIQ y la tasa pasiva de los bancos, o sea, la tasa que ofrecen por los depósitos a plazo fijo. 
Eso suena bello y hasta justo para el ahorrista (en parte, lo es), mejorando el canal de transmisión de la política monetaria, ya que las subas de tasas de Sandleris “no estaban llegando demasiado a la gente”. 
La contracara de esto, es que sobre-expone al sistema financiero en su totalidad al sector público. Un sector público que, como ya mencionamos, todo lo que toca, lo destruye, ya que está desarrollando una metástasis. 
Con esto, queda claro no es una medida buena, ya que, en caso de que se continúe destruyendo el patrimonio del BCRA y el peso argentino, también se van a ver comprometidos tus depósitos y/o la salud del sistema financiero en su conjunto. 
No estaría bueno terminar en un Plan Bonex 2.0. 
Reflexión final 
Antes de despedirme, y tal como te adelanté en la intro, ambos lamentables sucesos, a priori “independientes”, en realidad están estrictamente emparentados. 
Recordemos que el driver detrás de la suba de la pobreza, capturada por el INDEC y publicada esta semana, es la estrepitosa destrucción de nuestra moneda de curso local ocurrida en 2018, que perdió más de la mitad de su valor. 
El asunto es que ese derrotero no quedó en 2018, sino que se está extendiendo hacia este 2019, tal como pudimos comprobar esta semana. El inconveniente es que, para intentar resolverlo, el BCRA está jugándose un irresponsabilísimo “pleno”, ahora comprometiendo todavía más tus depósitos y/o el patrimonio de nuestra banca. 
O sea, están sembrando las bases para que ocurra un episodio similar al del año pasado, aunque mucho más grave. 
Meanwhile, seguimos en caída libre, como Tom Petty en su canción. 
Hasta la semana próxima, 
Juan I. Fernández 
Para CONTRAECONOMÍA

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ARCHIVOS DE TEMAS DEL BLOG

Buscar articulos