sábado, 14 de junio de 2014

La guerra de los taxistas

ImageAtrapado en Londres por la huelga de taxistas, Bill Bonner reflexiona sobre el momento económico actual y la burbuja bursátil que se está gestando al calor de los estímulos monetarios de los principales bancos centrales del mundo.
Por Bill Bonner
Londres estaba animado. Restaurantes, bares, museos... todo estaba a rebosar. En Hyde Park, un par de franceses sudados jugaban al tenis. Un grupo de gente bebía té en un café. Mujeres acostadas en el pasto tomando el sol. Una familia numerosa había extendido una manta y se preparaba para organizar un picnic. Una pareja de rusos altos pasaba por el lado.
Es fácil moverse por Londres. Uno tan solo tiene que ir a cualquier esquina y levantar el brazo. Normalmente, un taxi para pronto. En Madrid ocurre algo parecido. En París, sin embargo, es distinto. Si quieres un taxi tienes que ir a una parada. Entonces, muy probablemente, no habrá ningún taxi disponible.
Y resulta que el miércoles los taxistas entraron en huelga, lo que es una molestia para cualquiera que quiera ir al aeropuerto. Oh, y también pararon algunos trenes en solidaridad con sus compañeros taxistas. Además, los taxistas amenazaron con bloquear algunas de las carreteras principales de Londres, sobre todo la que va del centro al aeropuerto.
Ésta no es la mejor manera de hacer amigos y de impulsar el negocio. Por toda la ciudad la gente está considerando otras opciones. ¿Caminar? ¿Conseguir una moto? ¿Coche colectivo? Mi mujer decidió abrirse una cuenta en Uber, el sistema alternativo al taxi. Si nos gusta, los taxistas habrán perdido un cliente.
Mientras tanto, ¿recuerdan nuestras predicciones para la economía estadounidense? Primero Tokio, luego Buenos Aires. Ése fue nuestro pronóstico desde que empezó esta crisis en 2008.
La idea era simple: la crisis desembocará en un estancamiento a la japonesa, que eventualmente podría ser resuelta con el Gobierno imprimiendo dinero y aumentando la inflación.
Enfrentados a los hechos, la predicción era claramente equivocada. Es correcta de acuerdo a los grandes acontecimientos de los últimos seis años, pero algunos detalles se pierden en el análisis, incluyendo algunos de los más importantes.
Al contrario que en Japón, el mercado bursátil estadounidense subió con fuerza. El rebote que pensamos sería temporal y pequeño se ha convertido en una gran tendencia alcista que dura hasta hoy. ¿Durará mucho? ¿Es real? ¿Quién reirá de último? No lo sabemos, pero por ahora no oirá nuestras risas de satisfacción.
Es extraño cómo estas dos cosas divergen. Por un lado está la Bolsa, que parece decirnos que tenemos un renacimiento al estilo estadounidense entre manos. Y por otro lado está el mercado de bonos, cuya minúscula rentabilidad parece susurrarnos en japonés.
La Bolsa se supone que se adelanta al futuro. Los inversores se anticipan a los cambios en las ganancias corporativas, que suelen estar acompañadas de mayores ingresos. El precio de las acciones, cerca de los máximos históricos, debería estar indicándonos que lo mejor está por venir.
Una verdadera recuperación, sin embargo, debería llegar al mercado bursátil como un ángel exterminador. Debería implicar unos tipos de interés más altos y unos precios más altos a medida que más prestatarios demandan unos recursos escasos. En esta situación, la Bolsa retrocedería a medida que las inversiones de renta fija ganan popularidad.
El mercado de bonos, donde la rentabilidad cae en lugar de crecer nos avisa que debemos tener cuidado. Sugiere que en realidad la economía no está mejorando: la demanda de préstamos es baja y la inflación también.
¿Qué hacemos? ¿Qué mercado nos está diciendo la verdad?
Nuestro pronóstico es que aún estamos en Tokio con un bajo crecimiento, bajas tasas de interés, población que envejece, deuda creciente y baja inflación. El mercado de valores, por otro lado, es una farsa, un producto de la mayor manipulación bursátil de toda la historia.
Dado que estamos pasando demasiado tiempo ahí, tal vez sería interesante saber más sobre lo que está pasando en Japón. Saludos, Bill Bonner.
Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros 
"Financial Reckoning Day" y "Empire of Debt" que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.
FUENTE: Publicado en Inversor Global - Newsletter Semanal - Enviado por mail

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